miércoles, 11 de abril de 2012

NUESTROS PRECIADOS BOMBONES

Los bombones se reunierón por fín, después de todas las preparaciones habían conseguido evitar las indirectas y pisar el acelerador directos a Espoz Mina.
Todos iban llegando y conociéndose, las presentaciones de nicks y nombres pasaban a bailes, cervezas y miradas. Reencuentros, complicidades y risas, muchas risas (por supuesto no las mías que yo incluso en las bombonadas mantengo mi seriedad).
Los juegos comenzaban sin darse cuenta cada uno de los bombones, todo estaba perfectamente preparado, cada uno iba eligiendo el bombón que iba a comerse, de chocolate con leche, chocolate negro, chocolate blanco o trufas.
Una vez todos reunidos fuimos a cenar y a presentar la complicidad persuasiva que une poco a poco a cada una de nosotras.
La cena discurría, las risas persistían y las conversaciones iban subiendo de nivel, fotos con cuerdas, camasutras, tartas y velas sopladas por los cumpleañeros.
Lugares con música y los bombones comenzaron a compartirse, las lenguas pasaban límites mientras el resto del local contemplaba con grandes tintas de morbo, excitación y pensamientos lujuriosos lo que allí se iba caldeando......
Besos con sabores diferentes, las nuevas adquisiciones tenían gran éxito y al mezclarse con los bombones tradicionales producían efectos de gran sorpresa, morbo y calor ambiental.
Ese calor ambiental se contagiaba, el sexo se respiraba de tal forma que las parejas ajenas a los bombones notaban ese calor, los tríos se creaban de forma inesperada entre todos aquellos que notaban esa subidas de temperaturas.
Los bailes se sucedían, los zapatos se arrinconaban y las manos acariciaban cada cuerpo.
Las conversaciones se sucedían y las sonrisas se alternaban con las lágrimas producidas por las risas y por las sensaciones.
Los gemidos en el hotel, los mandos a distancia, las comparaciones con el látex, nuevos gemidos y pequeñas conversaciones escuchando.
Desayunos que se alargan hasta la comida, la comida que se alarga hasta la cena, con nuevos gemidos, nuevas sensaciones y nuevos sabores.
Despedidas difíciles de describir por lo complicadas de realizar y las complicidades añadidas.


POR RACHEL