jueves, 24 de mayo de 2012

AQUELLA TARDE


Al llegar a casa y verla de espaldas, cubierta tan sólo por su fina bata de raso,mi excitación se dispara. Su culotte negro se deja entrever a través de la tela. La observo en silencio desde la puerta mientras permanece ajena a mi presencia.


Su pelo está recogido en esos moños imposibles que se hace para estar en casa y que dejan escapar los negros rizos sobre su delicioso cuello. El movimiento de su cuerpo acompañado por una música siempre alta, que se convierte en mi aliada, al igual que el mueble que está limpiando me detienen. Su cuerpo sube y baja dejándome ver todo su esplendor a través de la fina tela. Siento deseos de acercarme, sé que se asustará, pero eso me encanta, quiero pillarla por sorpresa. De un salto mi mano llega a su cintura y mis labios a su cuello; se vuelve ligeramente, me besa suavemente y continúa a lo suyo, como si fuera tan importante como para no poder interrumpir su tarea quizás … juguetona, intuyendo lo que pasa por mi mente. Subo delicadamente la parte de atrás de la bata ella protesta con voz mimosa. Me agacho, dejando mi rostro a la altura de sus nalgas.
- Déjame, ¡ tengo que terminar! 
Haciendo caso omiso de sus palabras, como si la música me impidiera escucharlas, agarro con fuerza sus caderas intentando impedir el contoneo de sus caderas.
- No voy a dejar que te escapes malvada y menos después de cómo me has puesto por teléfono.
Hundo mi lengua en ese culete deseado y lo mordisqueo. Ella continúa resistiéndose, moviéndose, divertida, para liberarse de la presión de mis manos en sus caderas. Agarro sus muñecas con fuerza y tiro hacia mí. Mi boca recorre todo su culo y busca su sexo… pero sus piernas están demasiado cerradas para permitir la incursión de mi lengua entre ellas. Me golpea, tiro de sus muñecas con fuerza obligándole a que arquee las piernas, momento que aprovecho para colar mi cabeza entre ellas. Mi boca, no mis labios, ni mi lengua; mi boca se apodera de su sexo hundiéndose en él. Está empapado y siento como un escalofrío recorre sus piernas cuando boca y sexo se unen. Rebozo mi cara contra él, impregnándome de su aroma, sintiendo en ella toda su humedad. Su sexo la delata, se entrega a pesar de sus protestas.

Sujeto su cuerpo por el culo, poco a poco la excitación le hace abandonar esa inútil resistencia y lentamente va cayendo al suelo sin que mi boca se separe de su sexo. No quiero dejar de sentir esa humedad … mientras ella comienza a retorcerse de placer. Separo suavemente sus piernas, abriéndolas de par en par y mi lengua la penetra sin contemplaciones. Entra y sale. Sale y entra. Entra y sale. Sale y entra, deteniéndose en su botoncito. Hoy no pararé hasta el final por mucho que me lo pida. No pararé hasta beber el elixir de nuestra pasión.Quiero sentir su placer extremo, ese momento en el que la incomodidad se ve superada por el placer. Abro sus labios para descubrirlo, rojo, henchido y deseoso y lo cojo entre mis labios, los contraigo sobre él para que note el deseo que me llena, ese deseo que hace que mi sexo este duro, muy duro, porque sabe que, en algún momento, le llegará su turno. Tendrá que esperar, mis labios llevan mucho tiempo sin probar ese manjar celestial.

Se excita al sentir el placer que me produce ver cómo se retuerce bajo mi cara. Necesitaré 
tiempo para satisfacerla antes de que el sexo invada los rincones que ahora recorre mi lengua. Su clítoris está entre mis labios; aprieto, suelto, aprieto y con mi lengua lo recorro en círculos. Noto como sigue creciendo, perdiéndolo a veces por los bruscos movimientos de su pelvis, que se eleva en un vano intento por detener mi lengua y atraer lo que más desea. Tendré que ser más duro. Sujeto sus caderas fuertemente contra el suelo para que mi lengua pueda seguir jugando con su sexo. No puede moverse y eso le excita y le hace chillar. Me pide que la suelte pero no lo hago.

 Es una pena que tenga que usar la fuerza para inmovilizarla. Si no fuera así, mis manos podrían ocuparse de esos dos botoncitos mágicos que tiene en el pecho. Podría acariciarlos, pellizcarlos, apretarlos para que también ellos sintieran mi deseo. Pierde fuerza, agotada por el placer, lo que me permite hacer aquello que mi mente imaginaba, consiguiendo que sus gemidos se eleven por encima de la música y que mi rostro sienta el líquido saltando con fuerza mientras sigo devorando su sexo, follándolo con mi lengua. Quiero recibir su líquido con el mismo deseo que ella recibe el mío, con el mismo placer; con la misma sensación de victoria que sé que la invade cuando consigue hacerme perder el control de mi cuerpo, cuando se hace con el dominio de mi deseo y mi voluntad se ve paralizada por sus caricias. El movimiento de nuestros cuerpos se calma lentamente, libero sus caderas, recostándome junto a ella, besando suavemente su rostro. 
Permanece quieta unos segundos, agotada por el esfuerzo del orgasmo. Bruscamente se levanta y antes de que me dé cuenta agarra mis manos con fuerza, colocándolas sobre mi cabeza y comienza a cabalgarme.... Pero esa historia tendrá que esperar a ser contada en otra ocasión.

Creado por la imaginación de J, alias AAA, convertido a relato por Utópica, corregido y retocado por J.
Vamos, lo que se llama trabajo en equipo.


POR UTOPICA

TRIO SORPRESA


Se trataba de un hombre "convencional", con una sexualidad "convencional" vivida con mujeres "convencionales" y, de repente, entra en su vida una dama que rompe todas las reglas establecidas en su "convencional" vida; yo.
Según nos íbamos conociendo, se fue dando cuenta que existe gente que vive su sexualidad de una forma natural y diferente, al margen de todas las normas, y, eso, le hizo desearme hasta un límite inimaginable, y, conforme el más me deseaba, yo mas dispuesta estaba a cumplir sus deseos.
Se empezó a establecer entre nosotros una curiosa relación en la que me sentía admirada y deseada como pocas veces antes, sentía que tenía necesidad de adentrarse en mi mente, que su meta era conocerme (tu, mi deseado A, bien sabes de lo que soy capaz en estos casos), por eso, decidimos cometer una locura.
¿Una cita a ciegas? No; un fin de semana entero a ciegas.
Una locura.
Así, llegue a mi destino, tranquila hasta el punto de darme miedo, y con una seguridad que me asustaba.
No te contaré el primer día, se que no es eso lo que te interesa de esta historia, solo decirte que, tras una primera noche en la que todo fluyó de la manera mas natural y morbosa, llego un primer día que resulto maravilloso.
A pesar de no formar parte de mi "mundo", quería comprenderme, saber lo que sentía, como me sentía, de que manera encontraba el morbo, el juego, hasta donde era capaz de llegar...
La segunda noche, me arregle, para salir. Tal y como me había pedido, me vestí de manera sexy y atrevida, me vestí para él, para intentar cumplir esas fantasías hasta el momento matadas por unas normas preestablecidas con las que quería romper.
Cuando estaba preparada, me llevo al salón, me sentó en el sillón y empezó a acariciarme, a tocarme, a besarme; le advertí que, si empezaba a jugar así, no saldríamos.
Me beso, despacio y tiernamente y me pidió que me dejara hacer.
Me entregue a el y, tal y como me había sugerido, me deje llevar.
Al rato, mis ojos estaban tapados con un antifaz.

Mis manos iban y venían por su cuerpo, sin ver lo que tocaba.
Estaba cachonda; normalmente me pone así tener los ojos tapados; sin duda reactiva el resto de mis sentidos.
Noté que se había bajado los pantalones y, antes de darme cuenta, tenia su polla en
la boca; con la excitación que tenía la empecé a chupar con avidez.
Sentí movimientos extraños, pero el deseo se había apoderado de mis pensamientos, y no fui capaz de determinar de que se trataba y lo que se me venía encima con ello.
Desapareció, me pidió que estuviera quieta y, tras unos segundos, un hielo recorriendo mi pecho me indico que había vuelto.
Entonces un extraño aroma, no detectado con anterioridad, me hizo volver la cara hacia el lugar de donde creía provenía el olor.
Mis manos volvieron a intentar tocarle, pero me agarro ambas muñecas, suave pero firmemente, inmovilizándome con una sola mano.
A estas alturas de la noche, mi vestido, palabra de honor dejaba mis pechos al descubierto, y mi falda, demasiado corta para cualquier ocasión, dejaba mi sexo a merced de mi acompañante, que comenzó, con la mano que tenia libre, a acariciar mis pechos mientras con la otra hacía un recorrido desde mi rodilla, por el inferior de mi pierna, poco a poco, hasta mi sexo.
Entonces me di cuenta.
No estábamos solos.
Sentía tres manos sobre mi cuerpo.
- ¿Quien hay?- Pregunté un poco asustada.
- He invitado a un amigo.
Entonces me susurro al oído.
- Quiero verte en acción, quiero ver si, de veras eres tan caliente como te muestras en nuestras conversaciones, quiero verte enloquecer de placer, y, la única condición es que, en ningún momento puedes quitarte el antifaz. Quiero ver a la zorra que llevas dentro, y quiero verla ahora.
¿Mas? Pienso. El contacto de otras manos ya me había excitado, pero, sus susurros en mi oído, Buffff, sus susurros en mi oído me hicieron enloquecer.
Coloqué mi culo al borde del sillón para dejar mi sexo a vuestra merced.
Deseaba sentir esas cuatro manos recorriendo mi cuerpo, adentrándose en sus rincones, haciéndome enloquecer, y, esa zorra que hay en mi, ya se había apoderado de mi ser.
Los comentarios de su invitado no dejaban de excitarme.
Al principio actuaba como si no le estuviera escuchando.
- Como me gusta
- Tenias razón, esta buenísima.
- Me va a encantar follarla contigo.
Los hielos recorrían mi pecho, y se derretían rápidamente.
Ambos bebían de mi cuerpo.
Mis pezones se erizaban hasta el punto de doler con el frío.
Mi sexo estaba empapado y mi cuerpo se retorcía para decirles, sin palabras, donde deseaba ser tocada.
Mi sexo les llamaba, pero, ellos no parecían escucharle.
Agarre la que creí era la mano de mi amigo, y la lleve directamente a mi sexo, mientras le decía.
- Tócame o me volveré loca
La voz de su invitado me hizo darme cuenta del error.
- Te voy a tocar y te voy a beber.
Un hielo comenzó un nuevo recorrido, desde mi pecho hasta mi sexo.
Me retorcí con una mezcla de placer e incomodidad, y mi amigo me correspondió pellizcando mis pezones y dejando a su invitado actuar a su antojo,
Sentí que se arrodilla frente a mí y lamía mi sexo con deseo.
- Esta frío, Mmmm.
- Si, duele.
- ¿No te ha gusta?
- Si, no se, es una mezcla de placer y dolor curiosa.
Mientras hablamos sus dedos se adentran en mi sexo al tiempo que la polla de mi amigo va camino de mi boca de nuevo.
Un nuevo hielo empieza a recorrerme desde el ombligo mientras su invitado va, con su lengua, recorriendo el mismo camino.
- ¿Has visto lo rápido que se derrite?
- Esta muy caliente tu amiguita.
De pronto vuelvo a sentir el hielo en mi sexo, pero esta vez, se cuela dentro de mi, acompañando por las manos de su amigo, que, casi al tiempo eleva mis piernas sobre sus hombros, dejando que el hielo se adentre en mi vagina para, segundos después, bajármelas mientras con su boca se bebe la mezcla de mi calentón y el agua.

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Con lo que me estáis haciendo vivir tengo poca capacidad para reflexionar, pero, lo que realmente me esta poniendo a mil es tu deseo de excitarme y de darme mas de lo que pueda imaginar. El deseo de que me sienta tuya y de que, un solo susurro me haga perder la cabeza y haga cosas que, aunque ni te lo imaginas, nunca antes había hecho.
Tu amigo me ha cogido con ansia, sin duda es un tío muy caliente.
Por el tacto se que es de mi altura, aunque le supero bastante con los tacones, y lleva la cabeza rapada. Poco mas puedo deducir. Su cuerpo es fibroso y delgado, y su polla, delgada, como su cuerpo.
Estas paralizado por la situación. Te excita solo el echo de verme con otro, y el saber que, si los tres estamos allí es por que tu lo has planeado.
En alguna de las conversaciones más que subidas de tono que hemos tenido previamente, te había dicho:
En estos momentos estoy tan cachonda que creo que serias capaz de conseguir de mi cualquier cosa.
Te habías empeñado en averiguar si realmente era así, y estabas comprobando que si.
De nuevo, te siento susurrar en mi oído.
- Ponte a cuatro patas, quiero que te follé mientras te miro a la cara.
Se sienta en una silla y me coloca frente a el, con el culo en pompa, mientras le dice a su invitado.
- Fóllala, quiero ver la cara de zorra que pone.
Me quitas el antifaz y me dice:
- Si vuelves la cabeza para ver a nuestro amigo, se termino el juego.
Bufffff, siento como el invitado me clava la polla sin pedir permiso previo.
No quiero verle, no tengo interés en verle.
Solo tu cara, desencajada por el placer de verme me interesa.
Intento besarte, tarea nada fácil teniendo en cuenta las embestidas que estoy recibiendo.
El invitado lleva sus manos a mi sexo y juega con el mientras no deja de follarme.
Empapa sus dedos con mi flujo y los lleva a jugar con mi culito.
- ¿No decías que tenia un culito muy estrecho? Por que a mi no me lo parece tanto
- Normalmente si, pero esta tan zorra que quien sabe.
- ¿Puedo intentar follárselo?
- Siiiiiiiiiii
Dices con una cara de perversión que, si no fuera por lo mucho que te conozco me habría dado hasta miedo.
De nuevo un susurro, intentando calmarme.
- Cuando quieras lo paro princesa
A continuación y tras ver mi cara
- Lo siento, se que no te gusta que te llame así, me sale sin querer, disfruta, parece que sabe bien lo que hace
Bufff, y bien que lo sabe, juega con mi culito despacio, sin prisas, sabe que es la única manera de follárselo.
Tu apenas me tocas, te limitas a susurrarme al oído, y a besarme de cuando en cuando, absorto en ver como tu invitado se hace, poco a poco con mi culo.
Me va clavando la polla despacio, mientras, de cuando en cuando acaricia mi sexo y da algún que otro azotazo en mis nalgas, diciendo cosas que me están poniendo muy cachonda y que me hacen imaginar vuestras conversaciones previas.
- Dios, como me gusta el culo de tu amiguita, tenias razón: es un poco estrecho, pero me da la impresión de que tenia ganas se polla.
Ni os lo imagináis. Cuando he tocado esa polla tan delgada, pero larga, y cuando he visto las tablas que tenia tu amigo, he sabido que tenia una polla ideal para mi estúpido culo.
Cuando menos lo esperáis, echo mi culo hacia atrás, clavándome la polla hasta el fondo.
- Parece que te esta gustando, pues tranquila, que te voy a dar lo que me pides
El invitado empieza a embestirme con fuera una y otra vez mientras no paras de besarme y acariciarme con toda la ternura del mundo y decirme:
- Esta es la mejor muestra de pasión que me podías dar
Continuas paralizado, disfrutando, solo con ver como, por esa pasión que nos une y esa confianza que tengo en ti, estoy dejando que me follé un completo desconocido.
Me corro varias veces, es una putada que mi culo sea tan antisocial, con lo que disfruto cuando alguien se hace con el...
De repente, el invitado saca su polla y deposita una enorme corrida sobre mi, mientras tu me besas recordándome de nuevo lo feliz que te he hecho.
Me limpias lo suficiente como para que pueda moverme al baño y me adviertes que te avise cuando termine.
Me vuelves a colocar el antifaz y me lleváis a sillón. Os sentáis a mi lado y volvéis ha hablar de mi como si no estuviera presente, mientras vuestras manos recorren mi cuerpo.
Comentáis lo que os esta excitando esta situación, lo cachondos que estáis.
Me abrís de nuevo de piernas mientras ambas manos se cuelan en mi sexo y yo comienzo de nuevo a retorcerme de placer.

- Esta otra vez empapada.
- Parece que esta situación la tiene tan cachonda como a nosotros.
- Quiero follármela otra vez antes de irme, ¿me dejaras?
- Creo que si, hoy esta tan cachonda que, como no sea con tu ayuda, no seré capaz de hacerme con ella.
Efectivamente, al rato, entre los dos me lleváis a la cama, me tumbáis sobre ella y, mientras el invitado me folla, tu me acaricias y me hablas, no pasa mucho tiempo hasta que, los jadeos y los gritos del invitado me indican que se ha vuelto a correr.
- No me ha dado tiempo ni a echárselo encima, me encanta como folla
Me dices al oído que no me mueva.
Siento un beso en los labios
- Encantado, espero que me permitan volver a verte, preciosa, me has encantado.
Permanezco quieta, en la cama, esperando que regreses.

De repente, te siento entre mis piernas y, tras pocos minutos, tu polla dentro de mi, follándome despacio.
Me quitas el antifaz.
- Ahora me toca a mi, no te imaginas como me has hecho desearte, espero que estés dispuesta a no dormir en toda la noche.
Nos besamos con pasión y ternura, dando paso a una noche sin fin.


POR UTOPICA

TORO BRAVO Y NUBE BLANCA



Siempre me ha gustado esta leyenda, la comparto con vosotros.

Toro Bravo y Nube Blanca… una leyenda
Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del consejero de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu….
-Nos amamos…- empezó el joven
-Y nos vamos a casar….- dijo ella.
-Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte. -Por favor- repitieron – ¿hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan
enamorados y tan anhelantes esperando su palabra. -Hay algo -dijo el viejo- pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.
-Nube Azul -dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?
Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿comprendiste?
-Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube
Azul. Salgan ahora!
Los jóvenes se abrazaron y luego partieron a cumplir la
misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares…
-Y ahora qué haremos…-preguntó el jóven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
-No – dijo el viejo.
-¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne?- propuso la joven.
-No -repitió el viejo. -Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con esta tiras de cuero, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la jóven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.
Este es el conjuro:
Jamás olviden lo que han visto, son ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure
"Vuelen juntos…pero jamás atados".


MORALEJA: Nube Blanca y Toro Bravo se hicieron LIBERALES

POR UTOPICA

SONIDOS DE DESEO



Calla,
no te muevas,
no hagas ruido,
escucha, atentamente, el sonido de mi respiración.


Comienza a ser entrecortada, por culpa de tus palabras.

Mi mano va camino de mi pecho.
Percíbelo,
arqueo mi espalda, excitada por los pellizcos y suspiro ansiosa;
los músculos de mi pelvis se aprietan con fuerza.
Siente como humedezco mis labios mordiéndolos suavemente.
De nuevo respiro.
Mis caderas suben y bajan en un suave baile cargado de deseo.
Respiro, respiro profundo.
Una de mis manos va camino de mi entrepierna, se pierde jugando con las ingles, acariciándolas.
Oye como acaricio mi clítoris, despacio, pausadamente.
Comienza a humedecerse,
siento la necesidad de apretarlo fuertemente.
Oye,
oye atentamente como mis dedos se van hundiendo en el mar creado por mi deseo,
escucha como navegan, buceando cual submarinos en mi cuerpo.
Atiende el roce de mi cuerpo,
contoneándose sobre las sabanas, en una lucha conmigo misma.
Calla,
calla ahora,
ni respires,
escucha, oye, siente mis jadeos, grito,
me falta el aire.
Presiono mis dedos con fuerza dentro de mi cuerpo.
Escucha, escucha,
Se vuelve suave de nuevo mi respirar
Escucha ahora mis susurros
Ven, ven pronto, ven a mi o enloqueceré de deseo....


POR UTOPICA

LA DEPENDIENTA Y EL CLIENTE


Este relato está escrito por InfielSoy y por mí, es una colaboración de los dos que él publicará en la página web donde escribe sus relatos y que yo por mi parte lo hago aquí. Gracias InfielSoy por el placer que fue para mí escribir esto junto a tí.


InfielSoy: Llegué justo 5 minutos antes de que cerraran el centro comercial
RachelLlevaba todo el día trabajando
InfielSoy: Tenía que comprarme unos pantalones para salir esa noche, había quedado con mi compañera de Universidad y la cosa pintaba bien.
Rachely estaba deseando que diesen las 22h para quitarme los dichosos zapatos
InfielSoy: Tenía que estar presentable para la gran cita y casi toda la ropa que tenía estaba sucia o vieja.
Rachely cuando vi entrar a ese hombre, no pude mirarle con buenos ojos
InfielSoy: Fui directamente a la planta joven, apenas había nadie.
InfielSoy: Cogí rápidamente un par de vaqueros, y me metí al probador.
InfielSoy: Tenía mucho calor por las prisas, estaba realmente sofocado
InfielSoy: Así que me quité la sudadera y la camiseta.
Rachello vi como se iba al probador y no pude por menos que dirigirme allí para decirle que sólo quedaban 5 minutos para el cierre. Fui mirando por debajo de las puertas de los probadores
InfielSoy: Como era una noche especial, hice el típico gesto de mirarme al espejo marcando músculos. No es que tenga demasiados, pero tampoco me conservo mal.
Rachelpara saber donde se había metido
InfielSoy: Acto seguido me quité los pantalones
Rachely estaba en el último, ese que hace esquina y es el más grande
InfielSoy: Y me quedé prácticamente desnudo. Sólo con los slips
Rachelcuando miré por debajo de la puerta, estaba en ropa interior
pero aunque me ruboricé, no aparté la mirada
InfielSoy: Inspeccioné los pantalones que había cogido, no sabía por cual decidirme para probarme.
Rachelél no me había visto y le observaba desde abajo
InfielSoy: Finalmente cogí el más caro, repito que era una noche especial.
Racheltenía más o menos mi edad
InfielSoy: Me lo probé, y me miré al espejo, por supuesto lo primero que miré fue como me quedaba de culo. Y la verdad es que me quedaba bien, me marcaba bien las nalgas.
Rachelno estaba nada mal, le miraba mientras se miraba el culo marcado por el pantalón y sin darme cuenta se me cayó el móvil
InfielSoy: Me di la vuelta, y me fije en como marcaba paquete,
Rachely se metió en el probador
InfielSoy: En ese momento vi como un móvil caía como por arte de magia dentro del probador.
Racheluffff, no sabía donde meterme
InfielSoy: me asusté e hice ademán de taparme.
InfielSoy: Hola
Rachelhola, dije desde abajo
InfielSoy: ¿A alguien se le ha caído un móvil?
Rachely entonces se dio cuenta dónde estaba
InfielSoy: Abrí la puerta y vi a una dependienta a 4 patas
Rachelse me quedó mirando y me levante
InfielSoy: Supuse que se había agachado a por el móvil
Rachello siento, se me ha caído el móvilestaba mirando si quedaba alguien en los probadores
InfielSoy: Vale, no te preocupes. No tardo nada
InfielSoy: Me agaché a coger el móvil al mismo tiempo que ella
Rachel(estaba roja como un tomate)
InfielSoy: Llevaba la típica falda y medias oscuras a juego
Rachelpor cierto, te quedan muy bien esos pantalones, aun sin saber cómo había sido capaz de decir esa frase.
InfielSoy: Ese comentario me ruborizó
InfielSoy: Pero se me cruzó por la cabeza que ella podría estar espiándome
Rachelse volvió a mirar en el espejo
InfielSoy: Y como yo andaba caliente perdido, pensando en la noche con mi compañera y ella era realmente atractiva, mi imaginación voló con el espejo hasta que la oí hacerme una pregunta
Rachelpero creo que tendría k mirarte bien la largura del pantalón, ¿no?
Rachelya sé que es tarde
InfielSoy: Aquello empezaba asonar demasiado bien
Rachelpero no me importa, hacértelo ahora mismo
InfielSoy: Así que accedí sin rechistar
Rachelespera un momento que voy a buscar los alfileres
InfielSoy: Sonreí cuando dijo aquello, por los dobles significados...
InfielSoy: En ese momento me armé de valor y decidí quitarme los pantalones
Rachely me marché sabiendo que en ese momento él estaba mirando mi culo
InfielSoy: Si ella venía le diría que me quería probar también el otro
InfielSoy: Tenía un culo de autentico lujo
Rachelcuando volví la puerta estaba cerrada
Rachel:) y toqué con los nudillos
InfielSoy: La estaba esperando solo con los slips
Rachel: ¡disculpa!, soy la dependienta
Rachel: ¿puedo pasar?
InfielSoy: Está abierto
InfielSoy: tenía los otros pantalones en la mano
InfielSoy: Me quería probar también estos
InfielSoy: ¿me coges el largo de los dos?
Rachelclaro, no me cuesta nada, será un placer
Rachelmientras le miraba a través del espejo
Rachely veía cada parte de su cuerpo
InfielSoy: Introduje muy despacio una pierna dentro del pantalón. Me encantaba que me mirara. Muy lentamente metí la otra y me hubiera gustado mirarla directamente, pero posiblemente se hubiera sentido cohibida y me subí los pantalones despacio.
Rachelse puso delante de mí y me puse en cuclillas
InfielSoy: y ella se puso de cuclillas
Rachelsubí la falda para estar más cómoda
Racheljusto hasta que se viese la puntilla de las medias
InfielSoy: todavía no me había subido la bragueta. Entonces hizo un gesto que me puso a mil, se subió la falda, no sé si para ponerme cachondo o para estar mas cómoda. Así que fui más allá. Perdona, no me sube bien la cremallera, está atascada
Rachelespera que te ayudoy así en cuclillas, puse mis manos en su cremallera
InfielSoy: noté como ponía sus manos sobre mi paquete
Rachelel calor notaba que subía a mis mejillas porque estaba notando cómo su excitación estaba aumentando y trataba de disimular
InfielSoy: Eso me terminó de encender, aparté mis manos y la dejé hacer. "Es que me gustan más los de botones, las cremalleras se suelen atascar. Me fijé y vi el final de sus muslos
Rachelno sabía cómo subir la cremallera sin meter una de mis manos dentro
InfielSoy: la media dejaba de taparle
Rachelera una situación muy embarazosa, pero me estaba excitando mucho
InfielSoy: Me empecé a empalmar al imaginar sus braguitas
Rachello miré y vi que estaba mirando a mis muslos
InfielSoy: y sobre todo al notar sus manos muy cerca de mi polla
Rachelasí que eso terminó por excitarme mucho más
InfielSoy: Como no estaba cerrada la cremallera
Rachely metí la mano por dentro del pantalón
InfielSoy: mi polla empezó a crecer hacia arriba y salió por fuera de lo que cubría el pantalón. Nos miramos, la tensión sexual era asfixiante
Rachelesa mirada, ese calor, esa polla empalmada, mis manos alrededor de ellaya no había nada que impidiese lo que iba a suceder
Rachelcreo que ahora va a ser imposible cerrar la cremallera y voy a tener que ayudarte de otra forma
InfielSoy: No sabía si coger su cabeza estilo peli porno y meterla en mi polla o volverle a pedir disculpas
Rachely mis manos comenzaron a acariciarle
InfielSoy: Pero como empezó a acariciarme no dije nada, simplemente la miraba, era realmente guapa, me gustaba mucho su boca
Rachely pasé mi lengua por encima de sus slipsrecorriendo toda su polla a través de ellos
InfielSoy: Cuando pasó su lengua por encima de mis slips, me desaté
Rachelmirándole fijamente, la saqué de esa cárcel y comencé a jugar con mi lengua
InfielSoy: Empezó a lamer mi polla dura
Rachelsubí mi falda hasta la cintura para estar más cómoda
InfielSoy: así que comencé a acariciar su pelo, y mis intenciones fueron realmente follarla la boca, porque aquello era digno de peli ponor.
InfielSoy: Pero me contuve, apenas la conocía y puede que aquello la cohibiera y se jodiera el asunto
Rachely tocarme mientras mi lengua mojaba su polla, él me acariciaba el pelo pero a mi me apetecía que me acariciase otra cosa
InfielSoy: comenzó a tocarse pero, como no estaba calzado, deslicé uno de mis pies hasta su entrepierna y comencé a acariciarle el coñito
Rachelestaba realmente mojadaya sólo quería que me follase y como si hubiese leído mis pensamientos
InfielSoy: me estaba encantando aquella mamada
Rachelme levantó
InfielSoy: pero notar su coño caliente
Rachely me puso de cara al espejo
InfielSoy: me hizo desear follarla como nunca, la cogí en volandas y la puse a 4 patas contra el espejo
Rachelapoyada con mis manos, la falda en la cintura  y mis pechos que salían de la blusa
InfielSoy: me agaché para romperle las bragas y se las rompí
Rachelme miraba a mí y le miraba a él
InfielSoy: hundiendo mi cabeza entre sus nalgas, lamí todo lo que había entre esas nalgas
Rachella imagen que se reflejaba en el espejo era puro morbo
InfielSoy: deslice mi lengua desde el culito hasta el coñito y pude saborear su humedad
Rachely sólo pude decir una cosa al notar su lengua recorriendo mi coño:  ¡fóllame!
InfielSoy: cuando me agarró del pelo y me pidió que la follara
InfielSoy: me levanté y se la metí de golpe en su ya encharcado coño
Rachel:) ¡penétrame hasta el fondo!
InfielSoy: estaba muy abierto así que entró de maravilla y ella gimió como una perra en celo
Rachelmientras le miraba a través del espejo y con una de mis manos apretaba uno de mis pechos
InfielSoy: pellizcaba sus pezones mientras la penetraba con fuerza
Rachelestaba a punto de corrermesentía cada impulso de su cuerpo sobre mi culo
InfielSoy: mordí su cuello y besé sus labios
Rachelcada entrada de su polla
InfielSoy: y ante cada embestida tiraba suavemente de su pelo, deslicé mi mano hasta su clítoris completamente hinchado y volví a subirla hasta su boca, le metí los dedos en la boca y los chupó con ansia
Rachelmientras su mano me acariciaba el clítorismis gemidos iban aumentando en intensidad uffff, esos dedos mojados por míese sabor a mí que tanto me gusta. Ya no pude aguantar más
InfielSoy:¿te gustaría chupar otra polla mientras te follo, verdad?
Rachely un gemido profundo salió de mi garganta
InfielSoy: en ese momento se corrió como si le fuera la vida en ello
Rachely mi cuerpo empezó a convulsionar
InfielSoy: seguí penetrándola con fuerza mientras la agarraba con fuerza de las caderas
Rachelmientras sus embestidas aumentaban en intensidad y su orgasmo llegó al segundo
InfielSoy: seguí follándola con cada vez mas fuerza
Rachelpor las contracciones de mi vagina
InfielSoy: me corrí dentro de su coñito caliente me encanta follarla y no quería que eso terminara nunca, la besé en la boca mientras terminaba de correrme
Rachely en ese momento apreté mi coño y le exprimí para notarle mas cerca todavía mientras se corría
InfielSoy: y una de mis manos acarició su culito
Rachelme quedé quieta unos instantes antes de dejar que saliese de dentro. Era tarde y debíamos marcharnos antes de que llegase seguridad. Me vestí y le miré con una sonrisa
InfielSoy: de los pantalones nos encargamos otro día ¿no?
Rachelsi, otro día volvemos a mirar tus pantalones, que ahora hay que esquivar a seguridad
InfielSoy: tranquila que iré pegado a tu cuerpo si es necesario para disfrutarlo nuevamente


POR RACHEL E INFIELSOY

Y LA FIERA AGAZAPADA.....


El ambiente sorbido del local solo hacia que incrementar la pasión, y los muchos amigos que esa noche estaban en el local, solo ayudaba a desesperar a los amantes, deseosos de encontrarse cuerpo con cuerpo…
Ella, consiguió escaparse y haciéndole un gesto con los ojos le indicó que la siguiera.
Fue sola hacia una de las camas, desnudándome tranquilamente; sabía que tendría tiempo antes de que su amante consiguiera desprenderse de sus amigos e ir en su búsqueda.
Intuyéndole cerca, la fiera agazapada, esperaba ansiosa saltar sobre su presa,
Cuando estuvo a la vista, una sonrisa iluminó su rostro, con una mezcla de deseo contenido y picardía; el, una vez la tuvo en su campo visual, sonrió, pensando como conseguir desatar totalmente a la fiera que, bien sabía le esperaba.

Era rebelde a si que, quizás bastara enseñar su arma para que se revelara y se retorciera ante aquello que consideraría una lucha de poder.
Así ocurrió, cuando la vio, lo mas voraz de aquella pequeña fiera salio a la luz, arañó, mordió, estuvo jugando con el arma de aquel cazador, estuvo jugando con el cazador, hasta que este, se cansó de la fierecilla, y decidió besarla, entonces, aquella fiera callo rendida entre sus tupidas redes, tejidas en el deseo, la pasión y el morbo, pero, sobre todo, entre la confianza, la complicidad, la sinceridad y el mutuo cariño.
POR UTOPICA

HISTORIA DE UNA CANCIÓN, SEÑORA DE LAS CUATRO DÉCADAS




Se montó en mi coche y lo primero que hizo fue pedirme permiso para poner un CD, le dije que si y, de camino al restaurante donde habíamos decidido comer, fuimos escuchándolo.
Me explicó que era un cantante muy famoso en Sudamérica. Jamás le había escuchado.
Mi mente iba de la conversación a preguntarme que hacia yo allí, con aquel chaval, del cual era jefa, pero la verdad es que nos habíamos hecho
buenos amigos, y no paraba de insistir en quedar fuera del trabajo.
Yo, demasiado tiempo retirada del mundo del ligoteo, a veces tenía miedo, había señales que me decían que quería algo mas que quedar a comer, pero, por otro lado éramos buenos amigos, que había de malo; además, que iba ha hacer aquel chaval, diez años menor, intentando seducirme, era ridículo. Sin duda, había estado demasiado tiempo fuera de circulación y veía cosas donde no había nada.
Fue buscando una determinada canción y me pid
ió que la escuchara atentamente.
Yo escuchaba, todo lo atentamente que podía:
- Preciosa, le decía
- ¿La has escuchado bien?
- Si, si, muy bonita.
- La pongo otra vez, escúchala bien.

- Si, ya te he dicho que es preciosa.
- ¿pero has oído bien la letra?
- Si, hombre seguro que se me escapa parte de la letra. No es fácil entenderla toda las primeras veces que escuchas una canción, pero me parece un precioso canto a la mujer madura, muchas gracias.
- La pongo de nuevo.
Yo seguía escuchando atentamente, me parec
ía una canción muy bonita con la cual me sentía muy identificada, pero era consiente de que algo se me escapaba.
Permanecí atenta a la letra mientras el la iba tarareando, al final de la cuarta vez que ponía la canción, casi con desesperación, grito la última parte de la letra.
QUE ES LO QUE TENGO QUE HACER SEÑORA
PARA VER SI SE ENAMORA
DE ESTE 10 AÑOS MENOR….
Ahora si había escuchado bien la letra, creo que mi sonrojo me delató.
Ese día, más que nunca, me sentí como la canc
ión, después de eso, rara vez he dejado de sentirme así. Soy esa mujer, sin duda, soy lo que quiero ser.
Solo hay algo que no le perdono, creo que hizo cierta mi teoría, que los hombres son como los bombones, podemos tener una caja delante, si no los probamos, no pasa nada, pero, como probemos uno, bufffff…
Y pocos años después, aquí estoy, escribiendo en COMPLICIDAD PERSUASIVA, esperando que no se termine nunca la caja de bombones, por que ahora no se si sabría pasar sin ese dulce.
DEDICADO A TODAS LAS MUJERES QUE VAN CUMPLIENDO AÑOS.
SEÑORAS, ESCUCHAR A ARJONA, SIN DUDA UN HOMBRE SABIO, Y GUAPO


POR UTOPICA

Diciembre



La lluvia golpeando sobre mi ventana yo mirando a la gente de la calle correr para no mojarse esperandote a ti.
Notas mi mano en tu cintura? me susurras al odio, si, digo con una sonrisa .
Tu mano derecha esta sobre mi espalda acariciandome la cintura hasta el culo, en la izquierda llevas el maletin que sueltas y cae al suelo..mientras me besas el cuello.
Poco a poco tus manos se apoderan de mi cuerpo, me levantas el vestido, no llevo ropa interior eso te excita mas a ti, me besas la espalda, bajas hasta mi cintura, voy abriendo de piernas cada vez mas, pongo el culo en pompa invitandote a que lo beses, me lames, me tocas, vas arrodillandote a mi yo mientras sujeto mis nalgas con mis manos mientras tu lengua me penetra por detras lamiendome sin cesar.
Me tienes tan excitada que estoy a punto de correrme tan solo con tu lengua, te incorporas, te desnudas y me penetras el mi culito abierto para ti..una de tus manos me acariria el pecho y la otra el clitoris,mis manos una sujeta tu mano para que no dejes de acariciar mi clitoris y con la otra te agarro del pelo mientras busco tu boca desesperadamente.
Giro la cabeza abro los ojos y veo como en la casa de en frente hay un hombre mirandonos obnuvilado, lo miro lo miras los miramos y nuetras mentes se fusionan, empezas a follarme fuertemente, gritamos y gritamos hasta que un placer extraordinario nos abarca llegando al orgamo.

POR MORENA75

LOS SECRETOS DEL COCHE


Fui a verle a uno de sus conciertos, el grupo me gustaba pero, sobre todo, el me ponía muchísimo.
Creo que sin hablar ambos sabíamos que llevábamos el mismo rollo, que no
 esperábamos mucho más que aquellos momentos de sexo y diversión que nos regalábamos.
Me excitaba sentir como me miraba de soslayo cuando estaba sobre el escenario, y me habría encantado saber que pasaba por su cabeza. No olvido como le conocí pero esa es otra historia.
Aquel día como casi siempre un tímido saludo y muchos cruces de miradas. El finalizar el concierto una hora y un lugar en un mensaje.
Apenas conocía la cuidad a si que, me dejé guiar y acabamos en mi coche en un descampado junto al campo de futbol.
Íbamos a estar allí un ratillo, solo un poco de intimidad, pero, empezaron las caricias y los besos, la temperatura fue subiendo, sus manos encontraron mi sexo, mis manos buscaron el suyo, no se como, pero, consiguió llegar con su boca y no se si fue ese contacto lo que nos hizo perder ya del todo la cordura, pero, a partir de

ese momento todo daba igual, solo el deseo y el sexo nos guiaban, éramos dos animales llevados por nuestros mas bajos instintos.
Siguieron las caricias incontroladas, nos tocábamos, nos devorábamos y, en lugar de que aquello calmara nuestra ansia, solo la aumentaba.
No recuerdo si me pidió que me masturbara o simplemente necesité hacerlo pero, mirándole a los ojos empecé a acariciarme mordiendo mis labios y suspirando por un deseo que no lograba calmar.
Esa mirada pícara, casi maliciosa me hacia desear darle más, esos ojos excitados, ese labio que estaba a punto de destrozar de tanto morder, ver como se acariciaba hacia que tocarme no fuera suficiente, pero no estaba para nada dispuesto a sofocar mi deseo mediante una buena follada. Le excitaba sobremanera verme así, pero yo necesitaba más.
Pasó por mi cabeza que de tener un juguete, me habría follado para el, pero no lo tenía.
De pronto lo vi, pero no, no podía ser, ¿o si?, quizás metiendo la marcha atrás….
Dicho y hecho.
La palanca de cambios comenzó a desaparecer dentro de mi coño consiguiendo calmarme parcialmente hasta que vi su cara de deseo, de animal desatado, entonces aquello volvió a no ser suficiente.
Aun así continué con el juego hasta que ninguno de los dos pudimos soportarlo por más tiempo y, dejando de lado el improvisado juguete, me coloque sobre su polla a punto de reventar, clavándomela hasta lo más profundo de mi cuerpo en ese punto entre el dolor y el máximo placer.
Las limitaciones del coche nos hicieron echar el asiento todo lo atrás que pudimos y mi cuerpo se clavaba en el una y otra vez.
Necesitaba que me follara como nunca, de forma salvaje, necesitaba sentirle, me hundía en el, hacía fuerza con todo mi cuerpo, apoye mi cabeza contra la luna delantera hasta que la revente; si si, la luna comenzó a resquebrajarse dejando múltiples hilos en su superficie.

Aquello lejos de pararnos nos hizo reír y darnos cuenta de la situación salvaje que estábamos viviendo. Ahora era peligroso tocar el cristal, un pequeño golpe podía romperlo en mil pedazos, me agarro para salir a la calle, me calce y, desnuda como estaba, me coloque abierta de piernas contra el coche y volvió a embestirme una y otra vez.
No se cuantos orgamos tuve ni cuantas veces me corrí, pero, de pronto mire a mi alrededor y fui conciente de que era de día, estábamos rodeados de pisos y los corredores mas madrugadores empezaban a deambular por la zona.
Le pedí que parara, me puse el vestido y, sacando mis pechos y elevando mi falda me coloqué frente a el haciendo un gesto para que volviera a follarme. No lo dudó.
Continuamos así un rato pero era tarde, el no podía mas y llevábamos horas follando, necesitaba correrse.
Se sentó en el coche con las piernas hacia fuera, yo me puse en cuclillas frente a el chupándole la polla para recibir sobre mi cuerpo el premio a una de las noches mas excitantes e intensas de mi vida.
Mi pecho fue el escogido para tan maravilloso premio a una experiencia digna de recordar.


POR UTOPICA


EL CAMARERO


Llegué al hotel que había reservado y me dirigí directamente a la cafetería, sabía que él estaría allí tomando un gin tonic. Al entrar en la cafetería lo ví leyendo el periódico, me hice la despistada y no fui directa a su mesa, quería que me observase, que viese mis movimientos y que disfrutase con cada paso.
Mi vestido no era ajustado, pero dejaba intuir a todo aquel que fuese morboso…
Fui a la barra para pedir un mojito, sabiendo que era observada. Mientras esperaba que me lo preparasen, me senté en el taburete, levantando ligeramente la tela del vestido para que mi amigo viese que había cumplido, no llevaba ropa interior. Giré el taburete con el mojito en la mano y las piernas cruzadas. Entonces lo miré fijamente, estaba recostado sobre el sillón de la cafetería, mirándome a los ojos, con un brillo especial, una sonrisa pícara y un deseo desmedido.
Fui a su mesa, sonriendo, y directamente le di un beso en la boca, largo e intenso, inclinada hacia él y de espaldas a la barra. Me separé de la boca y al oído le susurré:
-¿Crees que el camarero se ha dado cuenta que no llevo ropa interior?
Me besó nuevamente y miró por encima de mi hombro al camarero…
-No sólo, se ha dado cuenta, si no que no separa los ojos de tu rajita, absorto y no puede evitar tocarse por encima del pantalón.
Me senté a su lado, estuvimos hablando un rato mientras nos tomábamos las copas, el camarero no nos quitaba ojo, porque no quería perder ningún movimiento de mi vestido. Nosotros susurrábamos e imaginábamos que es lo que podía estar pasando por su cabeza y provocando más morbo en pensar si invitarle a la habitación cuando acabase su turno. Se pensaba que no me atrevería a dirigirme a él y proponérselo. Mojé mis labios con el mojito y me levanté directamente a la barra. Fui hacia el camarero, y al oído le dije el número de habitación.
No le dije nada más, sabía que pronto saldría de trabajar, así que la elección era suya.
Volví a la mesa y cogí a mi amigo de la mano, sólo con la mirada ya sabía que no sólo estaba deseosa, sino que el morbo se estaba apoderando de mí.
Pulsé el botón del ascensor y mientras llegaba, nuestras bocas se fundían en un beso, un beso suave, nuestros cuerpos se pegaban y noté cómo su deseo y su morbo iba creciendo. Al abrirse la puerta del ascensor, él me movió hacia atrás para entrar sin dejar de besarme, pero con sus manos ya rozando mi piel por debajo del vestido, me lo levantó para tocar mi sexo y comprobar que lo húmeda que le había dicho al oído que estaba, no era inventado, sino que era cierto. Rozó con sus dedos mi sexo, mientras yo le seguía besando, y un ligero gemido salió de mi garganta. No sé ni cómo llegamos a la habitación, porque estaba en una nube de morbo, sólo sé que al cerrar la puerta, mi vestido no lo llevaba puesto, me lanzó con suavidad sobre la cama y comenzó a lamerme, mis gemidos iban aumentando. Justo en ese momento, dieron dos golpes en la puerta. Nos miramos y le dije:
-¿Pensabas que no me iba a atrever?
Me levanté de la cama y fui a abrir la puerta. Allí estaba el camarero, lo miré fijamente y le besé. Tocando por encima del pantalón, comprobé que no había perdido el tiempo, el morbo y el ser invitado a la habitación habían provocado más excitación.
Le cogí la mano y lo llevé a la habitación, mi amigo, estaba tumbado en la cama, observando lo que hacía con el camarero, así que me centré en desnudarle, rozando su polla en cada uno de mis gestos. Mi amigo volvió a lamer mi sexo y yo le pasaba suavemente la lengua por la polla al camarero. Los dedos de mi amigo entrando en mi sexo, húmedo, lubricado, abierto para él, y la polla del camarero erecta, llena de saliva y dentro de mi boca. Mi amigo estaba excitadísimo por la situación y sorprendiéndome me penetró con fuerza, mientras veía cómo el camarero, ese desconocido, metía su polla en mi boca, sus movimientos acompasados, mis gemidos, el morbo, la escena provocó que los orgasmos de cada uno fuesen especiales.
El camarero no podía dar crédito a lo que le estaba pasando, pero no era el momento para pensar, era momento para disfrutar de esta situación que quizá fuese la oportunidad de su vida.
Me dió la vuelta y él sentado y yo de espaldas, me sentó directamente sobre su polla, entró suavemente, bien lubricada y mi amigo me besaba y acariciaba, mientras yo tenía su polla entre mis manos, el camarero iba aumentando su ritmo, y cogiéndome de las caderas, entraba y salía de mi. Estaba a punto de explotar, de estallar dentro, mi cabeza se echaba hacia atrás por la excitación, porque el orgasmo estaba a punto de llegar nuevamente. Sabía que mi amigo tenía la fantasía de ver a alguien correrse en mi cara y antes de que el camarero lo hiciese dentro, me coloqué de rodillas ante él, y con la boca abierta, esperé que lo hiciese, que me llenase la cara, mientras miraba a mi amigo y veía su cara, el camarero echó toda su leche sobre mí y mi amigo solo pudo decir:
- Uffff, tal y como lo había imaginado. Rachel, esta imágen es para siempre.

POR RACHEL