jueves, 24 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA CANCIÓN, SEÑORA DE LAS CUATRO DÉCADAS




Se montó en mi coche y lo primero que hizo fue pedirme permiso para poner un CD, le dije que si y, de camino al restaurante donde habíamos decidido comer, fuimos escuchándolo.
Me explicó que era un cantante muy famoso en Sudamérica. Jamás le había escuchado.
Mi mente iba de la conversación a preguntarme que hacia yo allí, con aquel chaval, del cual era jefa, pero la verdad es que nos habíamos hecho
buenos amigos, y no paraba de insistir en quedar fuera del trabajo.
Yo, demasiado tiempo retirada del mundo del ligoteo, a veces tenía miedo, había señales que me decían que quería algo mas que quedar a comer, pero, por otro lado éramos buenos amigos, que había de malo; además, que iba ha hacer aquel chaval, diez años menor, intentando seducirme, era ridículo. Sin duda, había estado demasiado tiempo fuera de circulación y veía cosas donde no había nada.
Fue buscando una determinada canción y me pid
ió que la escuchara atentamente.
Yo escuchaba, todo lo atentamente que podía:
- Preciosa, le decía
- ¿La has escuchado bien?
- Si, si, muy bonita.
- La pongo otra vez, escúchala bien.

- Si, ya te he dicho que es preciosa.
- ¿pero has oído bien la letra?
- Si, hombre seguro que se me escapa parte de la letra. No es fácil entenderla toda las primeras veces que escuchas una canción, pero me parece un precioso canto a la mujer madura, muchas gracias.
- La pongo de nuevo.
Yo seguía escuchando atentamente, me parec
ía una canción muy bonita con la cual me sentía muy identificada, pero era consiente de que algo se me escapaba.
Permanecí atenta a la letra mientras el la iba tarareando, al final de la cuarta vez que ponía la canción, casi con desesperación, grito la última parte de la letra.
QUE ES LO QUE TENGO QUE HACER SEÑORA
PARA VER SI SE ENAMORA
DE ESTE 10 AÑOS MENOR….
Ahora si había escuchado bien la letra, creo que mi sonrojo me delató.
Ese día, más que nunca, me sentí como la canc
ión, después de eso, rara vez he dejado de sentirme así. Soy esa mujer, sin duda, soy lo que quiero ser.
Solo hay algo que no le perdono, creo que hizo cierta mi teoría, que los hombres son como los bombones, podemos tener una caja delante, si no los probamos, no pasa nada, pero, como probemos uno, bufffff…
Y pocos años después, aquí estoy, escribiendo en COMPLICIDAD PERSUASIVA, esperando que no se termine nunca la caja de bombones, por que ahora no se si sabría pasar sin ese dulce.
DEDICADO A TODAS LAS MUJERES QUE VAN CUMPLIENDO AÑOS.
SEÑORAS, ESCUCHAR A ARJONA, SIN DUDA UN HOMBRE SABIO, Y GUAPO


POR UTOPICA