Buffff, a ver que se me ocurre hoy para despertarla. Se que no lo tengo fácil, tienes una resaca de morirte, pero me da igual, no hubieras bebido, pero ahora la quiero mía, de nuevo, a si que, tal y como estas tumbado en la cama, cuando aun todo te da vueltas, me pongo sobre ti, te beso suavemente los labios y, despacito, con calma, voy recorriendo tu cuerpo con mis labios.
La boca, el pecho, un pezón, otro pezón, los "en otro momento" abdominales(jijiji) el bajo vientre....
Nooooo, no creas que no se lo que hago, no creas que no se como derretirte, como excitarte. Lo se. Perfectamente, pero no siempre vas a tener lo que deseas no? No siempre leeré tu mente y te daré lo que quieras, de cuando en cuando me gusta hacerte esperar y, cuando ya crees que se me ha pasado por alto, comienzo, de nuevo a subir.
Ahora siento tu polla semierecta entre mis muslos, y es ahora, con ella entre mis piernas, cuando vuelvo el camino andado y empiezo a besarte el cuello, a chupártelo, a susurraste al oído palabras que solo dejan de ser soeces cuando salen de mis labios en esos susurros que tanto te gustan.
Se que el roce de mis labios en tu cuello te hace extremecer y que, ahora te arrepientes de todo lo que bebiste anoche, por que, la del lunar no termina de responder, y tu cabeza da vueltas, pero eso no me para.
Me arrodillo entre tus piernas y, acariciándote, te miro a los ojos con esa cara de bicho que tanto te gusta.
Cojo una goma para el pelo, Mmmmmm ya sabes que viene después, me encanta que veas mi cara mientras te como, te chupo, saboreo tu sexo en mi boca y siento como, poco a poco va creciendo en ella.
Me encanta esa sensación.
Por cierto, que mira que hora es, que voy ha hacerme la comida, que me ha entrado un hambre voraz.
sábado, 14 de abril de 2012
LA IMAGEN EXCITANTE
Sólo pensar en ese instante, esos gemidos, esas manos, esos besos, esos dedos y mi cuerpo se revoluciona, ese momento en el que una mujer exhausta grita, no puedo más, pero sigue,… quiero volver a sentiros, vuestras lenguas recorriendo mi sexo, vuestros dedos penetrándome mientras su garganta produce sonidos inconexos y sube el volumen. Los dedos mojados por recorrer su vagina y que son entregados para que su lengua los saboree, mientras las miradas se cruzan, los deseos son realizados y su lengua recorre su polla mientras la mira fijamente, viendo como ella se excita a cada roce de su lengua, observando como entra en su boca y sale mucho más excitada que antes. Sujetando su cabeza, para que no cesen esas penetraciones en su boca, para que su polla sienta cada uno de los movimientos de su lengua mientras él la observa completamente excitada por notar una lengua en su sexo.
POR RACHEL
POR RACHEL
jueves, 12 de abril de 2012
MANDAS TU...
- Mandas tú, me dijiste.
Y mi mente empezó a cavilar al tiempo que se me escapaba una leve sonrisa; suficiente como para que, conociéndome como me conocías, preguntaras
- ¿Que se está pasando por esa cabecita?
- Nada cielo.
- ¿Nada? Que ya nos conocemos, ¿qué estás pensando?
- En serio, nada
Era verdad, no me había dado tiempo a pensar nada, simplemente, mi mente había visto un semáforo en verde que hacía que diera rienda suelta a mi imaginación.
Mandas tú, mandas tú... ¿Qué podía hacerte?
Cada vez era mas difícil pillarte de sorpresa, y más esta vez que con esa media sonrisa te había puesto sobreaviso.
- Vamos a tomar algo y luego ya veremos...
Mi mente intentaba buscar una nueva forma de provocación, pero no debía ser mi día, porque mi cabeza, habitualmente rápida, no daba con ninguna fantasía que poner en marcha.
Efectivamente estuvimos tomando algo, primero unos vinos y algo de picoteo, luego una copa, tras la cual volvimos casa.
Mientras conducías pensaba que ocurriría al llegar, pero todo lo que se me pasaba por la mente era demasiado clásico.
Nata, esposas, antifaz...
De repente, se me ocurrió una idea.
- Coge el camino de la derecha, -te dije cuando casi estabas en el-, quiero enseñarte una cosa.
Giras rápidamente pero, al dejar la carretera, disminuyes bruscamente la marcha y mirándome preguntas a donde nos dirigimos.
- Sigue mas adelante
- ¿No me vas a decir a donde vamos?
- A enseñarte un sitio nuevo.
La noche es cerrada pero la luna llena ilumina lo necesario a campo abierto como estamos.
El camino comienza a estar muy mal debido al desuso, por lo que decidimos continuar a pie.
Mis tacones, excesivos para este tipo de paseo, me obligan a agarrarme a ti.
A lo lejos ves una especie de casita medio derruida.
Me miras extrañado.
- ¿Es ahí donde vamos?
Sin decir nada continuamos andando.
Tropiezo y, si no fuera porque voy agarrada a ti, probablemente me habría caído.
- Estás loca, al final te vas a hacer daño, ¿no me vas a decir a donde vamos?
Casi estamos llegando a la casita; el camino hace un recodo que lleva a la parte delantera de la pequeña vivienda.
Al llegar ves unos bancos de piedra a ambos lados de la puerta principal y un tercero mas alejado.
Varias higueras sirvieron en el pasado para dar sombra a lo que parece ser el antiguo patio de la vivienda.
La puerta esta tirada dejando ver como la vegetación se ha hecho con parte de la casa.
Me miras.
- ¿No pensaras entrar ahí?
- No, de noche no.
- Nada cielo.
- ¿Nada? Que ya nos conocemos, ¿qué estás pensando?
- En serio, nada
Era verdad, no me había dado tiempo a pensar nada, simplemente, mi mente había visto un semáforo en verde que hacía que diera rienda suelta a mi imaginación.
Mandas tú, mandas tú... ¿Qué podía hacerte?
Cada vez era mas difícil pillarte de sorpresa, y más esta vez que con esa media sonrisa te había puesto sobreaviso.
- Vamos a tomar algo y luego ya veremos...
Mi mente intentaba buscar una nueva forma de provocación, pero no debía ser mi día, porque mi cabeza, habitualmente rápida, no daba con ninguna fantasía que poner en marcha.
Efectivamente estuvimos tomando algo, primero unos vinos y algo de picoteo, luego una copa, tras la cual volvimos casa.
Mientras conducías pensaba que ocurriría al llegar, pero todo lo que se me pasaba por la mente era demasiado clásico.
Nata, esposas, antifaz...
De repente, se me ocurrió una idea.
- Coge el camino de la derecha, -te dije cuando casi estabas en el-, quiero enseñarte una cosa.
Giras rápidamente pero, al dejar la carretera, disminuyes bruscamente la marcha y mirándome preguntas a donde nos dirigimos.
- Sigue mas adelante
- ¿No me vas a decir a donde vamos?
- A enseñarte un sitio nuevo.
La noche es cerrada pero la luna llena ilumina lo necesario a campo abierto como estamos.
El camino comienza a estar muy mal debido al desuso, por lo que decidimos continuar a pie.
Mis tacones, excesivos para este tipo de paseo, me obligan a agarrarme a ti.
A lo lejos ves una especie de casita medio derruida.
Me miras extrañado.
- ¿Es ahí donde vamos?
Sin decir nada continuamos andando.
Tropiezo y, si no fuera porque voy agarrada a ti, probablemente me habría caído.
- Estás loca, al final te vas a hacer daño, ¿no me vas a decir a donde vamos?
Casi estamos llegando a la casita; el camino hace un recodo que lleva a la parte delantera de la pequeña vivienda.
Al llegar ves unos bancos de piedra a ambos lados de la puerta principal y un tercero mas alejado.
Varias higueras sirvieron en el pasado para dar sombra a lo que parece ser el antiguo patio de la vivienda.
La puerta esta tirada dejando ver como la vegetación se ha hecho con parte de la casa.
Me miras.
- ¿No pensaras entrar ahí?
- No, de noche no.
Te digo sonriendo. Ya sabes que por mi cabeza ha pasado la idea de volver de día.
Te guió hacia el banco mas alejado y me siento.
Es entonces cuando percibes el sonido del agua.
El banco esta situado junto a un pequeño riachuelo.
Te sientas junto a mí.
- Mira, con el cielo tan claro se ven todas las estrellas.
Miramos al cielo ensimismados, tranquilos, relajados, tanto que la relajación casi se apodera de mí y me desvía de la finalidad de estar aquí, hacer realidad tus palabras.
- Mandas tu.
Mmmm.
Te lo recuerdo.
- ¿No decías que hoy mandaba yo?
- Claro, por eso estamos aquí ¿no?
Agarro tu mano haciendo un gesto para que te levantes y te pongas frente a mí.
Comienzo a sacar tu camisa del pantalón, acariciando tu pecho y besando suavemente tu vientre.
Mis manos se acercan peligrosamente a tus pezones, al principio acariciándolos, hasta que un pellizco te hace soltar un pequeño grito.
Cuando tus manos agarran mi cabeza, uniéndome más a tu cuerpo, me suelto bruscamente.
- No, hoy mando yo.
Te guió hacia el banco mas alejado y me siento.
Es entonces cuando percibes el sonido del agua.
El banco esta situado junto a un pequeño riachuelo.
Te sientas junto a mí.
- Mira, con el cielo tan claro se ven todas las estrellas.
Miramos al cielo ensimismados, tranquilos, relajados, tanto que la relajación casi se apodera de mí y me desvía de la finalidad de estar aquí, hacer realidad tus palabras.
- Mandas tu.
Mmmm.
Te lo recuerdo.
- ¿No decías que hoy mandaba yo?
- Claro, por eso estamos aquí ¿no?
Agarro tu mano haciendo un gesto para que te levantes y te pongas frente a mí.
Comienzo a sacar tu camisa del pantalón, acariciando tu pecho y besando suavemente tu vientre.
Mis manos se acercan peligrosamente a tus pezones, al principio acariciándolos, hasta que un pellizco te hace soltar un pequeño grito.
Cuando tus manos agarran mi cabeza, uniéndome más a tu cuerpo, me suelto bruscamente.
- No, hoy mando yo.
Te empujo lo suficiente como para que des un par de pasos atrás y, a pesar de la oscuridad de la noche, intuyas mis movimientos.
Elevo el culo del banco y bajo mi culotte, luego, despacio, mientras una de mis manos acaricia suavemente mi sexo, la otra acaba de bajar la ropa interior hasta hacerla desaparecer en el fondo de mi bolso.
Das un paso al frente, excitado por la idea de comprobar con tus propias manos la humedad que ya se ha de estar apoderando de mí; sin embargo, te hago parar y continuo acariciándome. Ahora que tengo ambas manos libres, llevo la otra a mi pecho, que comienza a asomar por los botones de la blusa.
Permaneces depie frente a mi, observándome tranquilo; de cuando en cuando tu mano acaricia tu polla sobre el pantalón.
Te miro a los ojos, intentando ver en la oscuridad tu gesto.
Imagino que es de deseo, de excitación, pero nada me lo indica.
En cambio tú, por el cambio en el ritmo de mi respiración sabes que estoy, cada vez, más excitada.
La blusa ya no esta unida por ningún botón y, de alguna manera he conseguido hacer desaparecer mi sostén.
Mis pechos, redondeados y duros por la excitación reclaman tus caricias.
Mi sexo húmedo e inflamado va dejando ver un clítoris prominente que no dejo de acariciar. Cierro los ojos de cuando en cuando, Te deseo, pero decido continuar.
Mando yo.
Y quiero ver hasta donde eres capaz de seguir el juego.
Das un paso al frente, pero, inmediatamente vuelves a la posición original. Tu también deseas saber hasta donde estoy dispuesta a llegar, mientras piensas en todas las veces que has deseado ver como me masturbaba para ti, y cuantas veces te lo he negado. Ahora que lo tienes, es en la oscuridad de la noche y no te permite percibir del todo mis gestos. Quizás por eso, cada uno de los sonidos que emite mi boca se clava en ti consiguiendo un poco mas de erección en tu polla.
Mi respiración entrecortada, la redondez de mis pechos, la rigidez de mis piernas, te hace intuir que estoy próxima al orgasmo, pero, de pronto, bajo el ritmo volviendo a pausadas caricias superficiales.
No dejo de observar tus gestos.
Tiendo la mano que acaricia mi pecho hacia ti.
Me desafías.
- Tu has empezado, termina tu.
- Mando yo, y quiero que termines tu. Hunde aquí tu boca.
Sin pensártelo dos veces te acercas y colocándote en cuclillas frente a mi, comienzas a acercar tu boca poco a poco a mi entrepierna subiendo desde la rodilla.
Me recuesto todo lo que puedo en el banco ofreciéndote mi sexo.
Tus manos han de agarrarse a mis muslos para no perder el equilibrio lo que me obliga a ser yo misma la que acaricio mis pechos con una brusquedad que solo permite mi estado de excitación.
Por unos segundos sueltas una mano para pellizcar uno de mis pezones, lo que hace que eleve mis caderas buscando que hundas mas tu cabeza en mi.
Sabes que ya no me conformo con tu boca y tus dedos empiezan a hundirse dentro de mi.
Mis gemidos, la elevación de mis caderas, como suelto una de mis manos llevándola a tu cabeza presionándola contra mi. Ahora gritos, ambas manos en tu cabeza, la fuerza no te permite moverte. Soy yo la que restriego mi sexo contra tu cara gritándote que sigas.
Mis caderas se muestran rígidas, sientes como los músculos palpitan al tiempo que tu cara se ve impregnada de mi orgasmo.
Relajo mis manos, relajo mis piernas; poco a poco te permito salir de tu "prisión"
Llevo tu cara a mi boca, besándote y lamiendo suavemente la comisura de tus labios.
- Me encanta cuando mandas tu, me dices
Seguiré mandando cuando lleguemos a casa, pero lo haré a cuatro patas.
POR UTOPICA
Elevo el culo del banco y bajo mi culotte, luego, despacio, mientras una de mis manos acaricia suavemente mi sexo, la otra acaba de bajar la ropa interior hasta hacerla desaparecer en el fondo de mi bolso.
Das un paso al frente, excitado por la idea de comprobar con tus propias manos la humedad que ya se ha de estar apoderando de mí; sin embargo, te hago parar y continuo acariciándome. Ahora que tengo ambas manos libres, llevo la otra a mi pecho, que comienza a asomar por los botones de la blusa.
Permaneces depie frente a mi, observándome tranquilo; de cuando en cuando tu mano acaricia tu polla sobre el pantalón.
Te miro a los ojos, intentando ver en la oscuridad tu gesto.
Imagino que es de deseo, de excitación, pero nada me lo indica.
En cambio tú, por el cambio en el ritmo de mi respiración sabes que estoy, cada vez, más excitada.
La blusa ya no esta unida por ningún botón y, de alguna manera he conseguido hacer desaparecer mi sostén.
Mis pechos, redondeados y duros por la excitación reclaman tus caricias.
Mi sexo húmedo e inflamado va dejando ver un clítoris prominente que no dejo de acariciar. Cierro los ojos de cuando en cuando, Te deseo, pero decido continuar.
Mando yo.
Y quiero ver hasta donde eres capaz de seguir el juego.
Das un paso al frente, pero, inmediatamente vuelves a la posición original. Tu también deseas saber hasta donde estoy dispuesta a llegar, mientras piensas en todas las veces que has deseado ver como me masturbaba para ti, y cuantas veces te lo he negado. Ahora que lo tienes, es en la oscuridad de la noche y no te permite percibir del todo mis gestos. Quizás por eso, cada uno de los sonidos que emite mi boca se clava en ti consiguiendo un poco mas de erección en tu polla.
Mi respiración entrecortada, la redondez de mis pechos, la rigidez de mis piernas, te hace intuir que estoy próxima al orgasmo, pero, de pronto, bajo el ritmo volviendo a pausadas caricias superficiales.
No dejo de observar tus gestos.
Tiendo la mano que acaricia mi pecho hacia ti.
Me desafías.
- Tu has empezado, termina tu.
- Mando yo, y quiero que termines tu. Hunde aquí tu boca.
Sin pensártelo dos veces te acercas y colocándote en cuclillas frente a mi, comienzas a acercar tu boca poco a poco a mi entrepierna subiendo desde la rodilla.
Me recuesto todo lo que puedo en el banco ofreciéndote mi sexo.
Tus manos han de agarrarse a mis muslos para no perder el equilibrio lo que me obliga a ser yo misma la que acaricio mis pechos con una brusquedad que solo permite mi estado de excitación.
Por unos segundos sueltas una mano para pellizcar uno de mis pezones, lo que hace que eleve mis caderas buscando que hundas mas tu cabeza en mi.
Sabes que ya no me conformo con tu boca y tus dedos empiezan a hundirse dentro de mi.
Mis gemidos, la elevación de mis caderas, como suelto una de mis manos llevándola a tu cabeza presionándola contra mi. Ahora gritos, ambas manos en tu cabeza, la fuerza no te permite moverte. Soy yo la que restriego mi sexo contra tu cara gritándote que sigas.
Mis caderas se muestran rígidas, sientes como los músculos palpitan al tiempo que tu cara se ve impregnada de mi orgasmo.
Relajo mis manos, relajo mis piernas; poco a poco te permito salir de tu "prisión"
Llevo tu cara a mi boca, besándote y lamiendo suavemente la comisura de tus labios.
- Me encanta cuando mandas tu, me dices
Seguiré mandando cuando lleguemos a casa, pero lo haré a cuatro patas.
POR UTOPICA
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miércoles, 11 de abril de 2012
Mi momento.....
Nadie se percató de ese instante mágico para mi.... no era cansancio ni estrés, sólo era la satisfacción de verlos todos juntos, solo viviendo el momento....las sonrisas en los labios iluminaban aquel lugar..... de ahí en adelante me olvide de todo....sólo quería divertirme e integrarme junto a aquellas personas tan especiales.....
Las escenas se producían una detrás de otra... un sucedáneo muy exquisito....
Después de tantos besos, tantos dulces.... quedé asombrada de la sensualidad y el morbo que estábamos produciendo en aquel pub... solo una mirada a mi alrededor me bastó para ver que la temperatura había subido mas grados de la cuenta en Madrid.... Personas ajenas a nuestros bombones se dejaron seducir por la magia de la noche, de los roces, de las sensaciones y un placer exquisito se apodero de mi.............
POR AL-ANDALUS
POR AL-ANDALUS
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NUESTROS PRECIADOS BOMBONES
Los bombones se reunierón por fín, después de todas las preparaciones habían conseguido evitar las indirectas y pisar el acelerador directos a Espoz Mina.
Todos iban llegando y conociéndose, las presentaciones de nicks y nombres pasaban a bailes, cervezas y miradas. Reencuentros, complicidades y risas, muchas risas (por supuesto no las mías que yo incluso en las bombonadas mantengo mi seriedad).
Los juegos comenzaban sin darse cuenta cada uno de los bombones, todo estaba perfectamente preparado, cada uno iba eligiendo el bombón que iba a comerse, de chocolate con leche, chocolate negro, chocolate blanco o trufas.
Una vez todos reunidos fuimos a cenar y a presentar la complicidad persuasiva que une poco a poco a cada una de nosotras.
La cena discurría, las risas persistían y las conversaciones iban subiendo de nivel, fotos con cuerdas, camasutras, tartas y velas sopladas por los cumpleañeros.
Lugares con música y los bombones comenzaron a compartirse, las lenguas pasaban límites mientras el resto del local contemplaba con grandes tintas de morbo, excitación y pensamientos lujuriosos lo que allí se iba caldeando......
Todos iban llegando y conociéndose, las presentaciones de nicks y nombres pasaban a bailes, cervezas y miradas. Reencuentros, complicidades y risas, muchas risas (por supuesto no las mías que yo incluso en las bombonadas mantengo mi seriedad).
Los juegos comenzaban sin darse cuenta cada uno de los bombones, todo estaba perfectamente preparado, cada uno iba eligiendo el bombón que iba a comerse, de chocolate con leche, chocolate negro, chocolate blanco o trufas.
Una vez todos reunidos fuimos a cenar y a presentar la complicidad persuasiva que une poco a poco a cada una de nosotras.
La cena discurría, las risas persistían y las conversaciones iban subiendo de nivel, fotos con cuerdas, camasutras, tartas y velas sopladas por los cumpleañeros.
Lugares con música y los bombones comenzaron a compartirse, las lenguas pasaban límites mientras el resto del local contemplaba con grandes tintas de morbo, excitación y pensamientos lujuriosos lo que allí se iba caldeando......
Besos con sabores diferentes, las nuevas adquisiciones tenían gran éxito y al mezclarse con los bombones tradicionales producían efectos de gran sorpresa, morbo y calor ambiental.
Ese calor ambiental se contagiaba, el sexo se respiraba de tal forma que las parejas ajenas a los bombones notaban ese calor, los tríos se creaban de forma inesperada entre todos aquellos que notaban esa subidas de temperaturas.
Los bailes se sucedían, los zapatos se arrinconaban y las manos acariciaban cada cuerpo.
Las conversaciones se sucedían y las sonrisas se alternaban con las lágrimas producidas por las risas y por las sensaciones.
Los gemidos en el hotel, los mandos a distancia, las comparaciones con el látex, nuevos gemidos y pequeñas conversaciones escuchando.
Desayunos que se alargan hasta la comida, la comida que se alarga hasta la cena, con nuevos gemidos, nuevas sensaciones y nuevos sabores.
Despedidas difíciles de describir por lo complicadas de realizar y las complicidades añadidas.
POR RACHEL
POR RACHEL
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NO TE VEO
Allí estábamos a las 12.00 en esa estación de metro como habíamos acordado, una llamada de teléfono era el toque de salida para el juego, solo sabíamos que llevaríamos las gafas de sol puestas y que no nos las quitaríamos cuando nos viésemos.... recibí tu llamada mientras te observaba desde la otra boca de metro...
dios que nervios tenia, pero allí estaba dispuesta a jugar.
Nos metimos en el vagón no podíamos mirarnos solo rozarnos pero nunca su cuerpo con el mio teniamos que tener a alguien entre medias de nosotros.
El primer contacto que tuvimos fue mi mano sobre la suya, mi mano estaba fría y me temblaba.. fue una caricia inocente aunque mi corazón no paro de palpitar, me moria de ganas de ponerme delante de ti y decirte "aqui me tienes ¿a hora que? ¿te das cuenta que me gustan los juegos y mucho mas el peligro?, era la primera vez que estaba viajando sin saber donde iba.
Sabia q estabas detrás de mi y solo conseguia ver tu mano al lado de la mía agarrados a la misma barra para no caernos con el balanceo del tren, cada vez se llenaba mas el vagón y se ponía gente entre nosotros pero tu mano y la mía no se soltaban de esa barra.
De repente note una mano que me acariciaba la cadera, una sonrisa nerviosa me salia tenia la sensación de que la gente pensaria que estaba loca o algo parecido, tu mano con mucho cuidado fuiste llevandola hasta mi culo...madreo mia que excitada estaba, me moria de ganas de darme la vuelta pero habia dado mi palabra.
Tu fuiste mas listo que yo, venias preparado, me pusiste sobre mi mano un papel en el que decia BAJATE EN LA PROXIMA PARADA, asi lo hice me baje, empece a andar detras tuyo, te detuviste pero no te diste la vuelta, fui hacia a ti y te agarre por detras, meti mis manos entre tu cintura, acaricie tu torso, comence a besarte por la espalda, (estabamos alli plantados en mitad del pasillo), consegui llegar a los bolsillos de tus pantalones ufffffffffffff madre mia que armadura habia alli dentro, estabas casi tan excitado como yo, te bese hasta llegar a tu nuca, tu cuello tu piel se erizo por completo y mis piernas me temblaban, quería tirarte allí mismo en mi mente estábamos solos tu y yo...te giraste y me devoraste durante mas de 15 minutos sin cruzar una sola palabra.
Me cogiste de la mano y me llevaste a la calle, estábamos a solo unos minutos de tu apartamento, no me dejaste ni llegar a el, ya en el ascensor empezaste a desnudarme, nos tiramos al suelo, comenzaste a comerme los pechos y succionar mis pezones.......¡espera! dije yo.. están llamando a la puerta a golpes, habíamos dado al stop del ascensor pero los vecinos se quejaban por la espera....jajajjaja una carcajada nos salio a los dos, nos levantamos y rápidamente semi desnudos nos metimos en tu apartamento.
No vi nada, directamente al sofá no nos daba tiempo ni tan siquiera de llegar al dormitorio teníamos tanto deseo que no pudimos esperar.
Esos labios carnosos me estaban enloqueciendo, que ganas de ti tenia, que deseo, que pasión...tu boca comenzó a jugar con mi cuerpo hasta llegar a mi sexo ufffffffffff diossss comencé a sentir ganas de ti de saborearte y no pude esperar quería saborearte, me di la vuelta te cambien de sitio, me arrodille a ti comiendo ese manjar que me preparaste para mi....escuche tus gemidos por cada uno de ellos mas me excitabas a mi.
Me agarraste por las caderas hasta ponerme sobre ti, estabas a punto de entrar en mi, me agarraste con fuerza por la espalda y yo agarre tu pelo negro mirándote fijamente a los ojos .....................
dios que nervios tenia, pero allí estaba dispuesta a jugar.
Nos metimos en el vagón no podíamos mirarnos solo rozarnos pero nunca su cuerpo con el mio teniamos que tener a alguien entre medias de nosotros.
El primer contacto que tuvimos fue mi mano sobre la suya, mi mano estaba fría y me temblaba.. fue una caricia inocente aunque mi corazón no paro de palpitar, me moria de ganas de ponerme delante de ti y decirte "aqui me tienes ¿a hora que? ¿te das cuenta que me gustan los juegos y mucho mas el peligro?, era la primera vez que estaba viajando sin saber donde iba.
Sabia q estabas detrás de mi y solo conseguia ver tu mano al lado de la mía agarrados a la misma barra para no caernos con el balanceo del tren, cada vez se llenaba mas el vagón y se ponía gente entre nosotros pero tu mano y la mía no se soltaban de esa barra.
De repente note una mano que me acariciaba la cadera, una sonrisa nerviosa me salia tenia la sensación de que la gente pensaria que estaba loca o algo parecido, tu mano con mucho cuidado fuiste llevandola hasta mi culo...madreo mia que excitada estaba, me moria de ganas de darme la vuelta pero habia dado mi palabra.
Tu fuiste mas listo que yo, venias preparado, me pusiste sobre mi mano un papel en el que decia BAJATE EN LA PROXIMA PARADA, asi lo hice me baje, empece a andar detras tuyo, te detuviste pero no te diste la vuelta, fui hacia a ti y te agarre por detras, meti mis manos entre tu cintura, acaricie tu torso, comence a besarte por la espalda, (estabamos alli plantados en mitad del pasillo), consegui llegar a los bolsillos de tus pantalones ufffffffffffff madre mia que armadura habia alli dentro, estabas casi tan excitado como yo, te bese hasta llegar a tu nuca, tu cuello tu piel se erizo por completo y mis piernas me temblaban, quería tirarte allí mismo en mi mente estábamos solos tu y yo...te giraste y me devoraste durante mas de 15 minutos sin cruzar una sola palabra.
Me cogiste de la mano y me llevaste a la calle, estábamos a solo unos minutos de tu apartamento, no me dejaste ni llegar a el, ya en el ascensor empezaste a desnudarme, nos tiramos al suelo, comenzaste a comerme los pechos y succionar mis pezones.......¡espera! dije yo.. están llamando a la puerta a golpes, habíamos dado al stop del ascensor pero los vecinos se quejaban por la espera....jajajjaja una carcajada nos salio a los dos, nos levantamos y rápidamente semi desnudos nos metimos en tu apartamento.
No vi nada, directamente al sofá no nos daba tiempo ni tan siquiera de llegar al dormitorio teníamos tanto deseo que no pudimos esperar.
Esos labios carnosos me estaban enloqueciendo, que ganas de ti tenia, que deseo, que pasión...tu boca comenzó a jugar con mi cuerpo hasta llegar a mi sexo ufffffffffff diossss comencé a sentir ganas de ti de saborearte y no pude esperar quería saborearte, me di la vuelta te cambien de sitio, me arrodille a ti comiendo ese manjar que me preparaste para mi....escuche tus gemidos por cada uno de ellos mas me excitabas a mi.
Me agarraste por las caderas hasta ponerme sobre ti, estabas a punto de entrar en mi, me agarraste con fuerza por la espalda y yo agarre tu pelo negro mirándote fijamente a los ojos .....................
MORENA75
miércoles, 21 de marzo de 2012
CASTIGADA
Sabía que habías rebuscado en mi cajón de lencería pero me había hecho la tonta y había dejado que siguieras con la sorpresa. Habíamos salido de casa a cenar. Estaba segura de que aquello no era lo único. Acabamos en un restaurante del centro; la cena trascurría con normalidad, te notaba nervioso, pero callaba. De cuando en cuando mirabas el reloj y el móvil, algo poco usual en ti; se te escapa una leve sonrisa e intuyo que ha llegado el mensaje que esperabas. Pagas sin darme opción de postre o café y me haces salir del restaurante para entrar en un edificio casi contiguo, pasando antes por el coche a coger mi bolso blanco, famoso por esconder objetos para la lujuria. No me di cuenta cuándo lo bajaste al coche, ni sé qué lleva dentro en esta ocasión. Me miras esperando algún gesto por mi parte. Algo que te haga intuir que imagino que hay una sorpresa pero mi gesto impasible te desespera. Sabes que soy capaz de la mayor frialdad cuando quiero. Tenías preparada la excusa de que íbamos a ver a unos amigos pero no es necesaria, sigo sin preguntar. Esa actitud es la que te ha llevado a decirme en varias ocasiones esta semana que estoy castigada. No sé si lo que me espera es tu castigo, pero estoy deseando averiguarlo. Al llegar al rellano, encontramos una puerta parcialmente abierta y paso agarrada a tu mano. Del bolsillo de tu pantalón sale un antifaz que me colocas. Acepto sin decir una sola palabra.
- ¿Ves por qué te odio? ¿Cómo puedes permanecer indiferente?
- No estoy indiferente, confío en ti.
- ¿No tienes ni el más mínimo miedo a mi castigo?
- Sé que no será nada malo.
- Pues yo, en cambio, espero que lo pases fatal.
Guiada por tus manos me encuentro en un baño, quitas mi antifaz y me ordenas:
- Ponte esta ropa, cuando estés preparada, me avisas.
Mi corsé, medias de liguero, zapatos de tacón imposible, creo que se te han olvidado las bragas....
Me cambio con cierta calma, aunque por dentro me comen los nervios.
Cuando estoy preparada, te llamo.
Me sientas en algo que parece una butaca, y noto como unas esposas comienzan a inmovilizarme de pies y manos a ella.
Unas manos, cuyo número no acierto a adivinar, empiezan a recorrer mi cuerpo.
Ahora sí estoy nerviosa. Sé que estás a mi lado, pero no puedo evitarlo. Siento que me observas pero soy incapaz de saber si alguna de esas manos es la tuya o estás limitándote a observar la escena. Las manos que suben por mis muslos son de mujer, he sentido sus uñas en uno de los movimientos. Unos labios besan suavemente mi cuello. Creo adivinar que eres tú, pero una barbita de dos días rozándome me hace darme cuenta de mi error.
Peligrosamente, una de las manos se acerca a mi sexo. Sin embargo, no estoy excitada. Estoy más pendiente de averiguar qué está pasando a mi alrededor, si detecto manos conocidas, si algún susurro me ayuda a saber de quienes se trata, que de disfrutar. Me conoces bien y lo sabes. Debes hacer un gesto porque las manos comienzan de nuevo al principio de sus recorridos. Es entonces cuando, por primera vez me das muestras de tu presencia. Siento tus susurros.
- ¿No te gusta nenaza? Creí que estabas deseando que te castigara.
Callo respirando ansiosa.
- ¿Estás nerviosa? Yo estoy aquí amor, disfruta, disfruta de tu merecido castigo.
Tus palabras logran tranquilizarme un poco pero, aun así, no siento le excitación que debería. Unas manos van a mi pecho, sé que son las tuyas, nadie más tiene tan claro cómo y dónde ha de tocar.
- Te quiero muy perra, nena, a punto de estallar, y te juro que no van a parar hasta conseguirlo.
Coges mis labios besándolos con una tremenda pasión mientras sigo notando las manos recorriendo mi cuerpo.
Ahora sí, la mano que recorría el interior de mis muslos ha llegado a mi sexo, y lo acaricia despacio. Comienza a responder con humedad y deseo...Los movimientos son suaves, de manos de mujer. De cuando en cuando, siento su lengua haciéndose con el jugo que sacan de mi cuerpo. Ahora sí siento constantemente tu presencia en mis labios, en mi pecho... La situación también te tiene excitando.
Elevo ligeramente mis caderas en un intento de que agilice los movimientos.
- Quédate quieta, sabe lo que deseas pero, simplemente, no va a dártelo. ¿Estás excitada?
- No
Tu mano se cuela entre la boca de nuestra amiga y mi sexo.
- Pues para no estar excitada, estás muy mojada...
- Será su lengua.
Te ríes.
- Eres una cabrona pero esta batalla no la ganarás Lady Nudos.
Agarras mi cara con brusquedad, besándome cabreado. Las manos no dejan de tocarme y yo no paro de retorcerme excitada y cabreada, deseosa de sentirme libre y poder darle a mi cuerpo lo que necesita. Noto algo que roza mis labios, me tiro a ello, ansiosa por sentir el sabor de tu polla, pero rápido me doy cuenta de mi error. Es un pecho, el pecho de nuestra amiga; aún así, comienzo a morderlo suavemente, ávida de poder hacer algo.
La boca de la chica se hace con la mía, lo noto por el sabor de mi sexo en ella. Mientras lo hace, retira mi antifaz. Está tan cerca que apenas puedo percibir la belleza de su rostro pero pronto se aleja lentamente mostrándome una bellísima cara, con un gesto de maldad divertida.
Camina hacia atrás sin separar su vista de la mía, otro paso y veo sus pechos, perfectos, probablemente operados. En otro paso me deja ver su sexo.Sí, sus pechos están operados.
Mi vista se aparta de ella lo justo para ver que al final del recorrido que ha iniciado, estás tú.
- Ni se te ocurra zorra, no te arrimes a él.
Me sonríe maliciosa, su gesto es de triunfo, como el tuyo
- Cabrón, no la dejes. Apártate de él.
Pero sigue su camino hacia atrás.
Al llegar junto a ti, comenzáis a besaros.
- Cerdo cabrón, sabes que quería esto, pero no así, no atada y sin poder participar.
Vuestras miradas no se apartan de mí, mientras esa zorra empieza a desabrocharte la camisa, besando el espacio que va dejando libre de ropa.
- Te odioooooooo.
Empiezo a retorcerme en la silla, moviéndola; es entonces cuando veo a los dos chicos que han estado todo el rato a mi lado, intentando que me esté quieta.
- Soltadme,
Grito desesperada.
- Soltadme, joder.
Pero es justo lo contrario, con su fuerza me aprisionan más a mi cárcel impidiendo cualquier movimiento. Ella ya ha desabrochado tu pantalón, y fuerzas sus hombros para hacerla bajar a la altura de tu polla. Te deshaces de la ropa para quedar completamente desnudo, bien a la vista y que no me pierda ninguno de vuestros movimientos. Echo mi cara a un lado, pero los chicos me agarran obligándome a mirar al frente.
- Eres un cabrón, te odio.
- Mira zorra, ¿no era esto lo que querías?, dices
Mientras te come, entre las piernas de la muy guarra puedo ver como su polla, ya erecta al salir de mi lado, está completamente empalmada.
- Puta, eres una puta guarra, le grito, cuando lo que desearía sería estar junto a vosotros.
Mis caderas se mueven adelante y atrás y los músculos de mi sexo se contraen una y otra vez.
- Tocadme, por favor, necesito que me toquéis.
- Uins, creo que tu chico se enfadará mucho si lo hacemos.
Mis pezones están duros como si estuvieran recibiendo algún contacto, al igual que el resto de mi cuerpo. No puedo mas, necesito que alguien me toque o voy a volverme loca.
- CABRONNNNNNNNNNNN, vuelvo a gritar.
El corazón late rápido, a punto de salirse de mi pecho.
- Ven cariño, ven, te necesito, digo con un tono más que suavizado.
Agarras a tu amiga por el pelo, una larga melena castaña, hasta hacerla levantarse, la besas sin separar tu vista de mi rostro desencajado, sonríes, sabes que estás triunfando, que éste es el peor castigo que podías llegar a darme.
Le das media vuelta, haciendo que se apoye en una mesa a cuatro patas y, sin dejar de mirarme, empiezas a follarla.
La muy puta grita de placer, está cachonda como una perra, y me mira de nuevo.
- Os odiooooo, te odioooooooo.
Parece que no escucháis mis gritos. De nuevo empiezo a mover la silla donde me tenéis inmovilizada y, otra vez los chicos me paran. Detengo mis movimientos, agotada por el esfuerzo, y uno de los chicos va hacia vosotros, comenzando a tocar la polla de vuestra amiguita.
- Zorra, eres una zorra, espera que me desaten.
Mis gritos sólo se ven ahogados por los gritos de placer de la chica al ser follada mientras otro de los chicos pajea su … hay que decirlo, más que generosa polla.
Mi respiración es entrecortada, excitada y nerviosa, tengo la sensación de estar a punto de estallar, o me tocáis o me volveré loca.
Un grito mayor hace que salga de mis pensamientos, la zorra se ha corrido. Tiras de su pelo hacia atrás y la besas con pasión, sacando tu polla de su culo.
Se pone frente a ti y te devuelve el beso.
Me mira.
- Gracias guapa, tu chico sí que sabe como tratar a una zorra, y me guiña el ojo.
Escupo hacia ella con cara de odio pero está demasiado lejos para poder llegar. Sin decir nada más, los tres desaparecen tras una puerta. Antes de que la cierren vuelvo a gritar.
- Ya te pillaré zorra.
Despacio, con una sonrisa impasible, vienes hacia mí.
- Ni se te ocurra tocarme ahora, vete a follar con esa puta.
Paso a paso, sin responder a mis palabras vienes hacia mí.
- No me toques, no se te ocurra.
Pero el puto lenguaje de mi cuerpo dice lo contrario. Mi entrepierna chorrea. Mis pezones están como piedras. Mis piernas están tensas. Y mi boca te desea más que nunca. Desatas una de mis manos que, en cuanto se ve libre comienza a golpearte, tu te ríes, supongo que, aparte de que mi acción es un gesto más de tu triunfo, el estar inmovilizada y la tensión hacen que no tenga fuerza.
- ¡Quieta fieraaaaa! ¡que estás deseando que te desateeeee!
Sueltas mi otra mano, no me muevo, estoy agotada, desatas mis piernas.
- ¿Y ahora que? Me preguntas, en cuclillas frente a mí.
De un movimiento, te tiro al suelo, clavándome en tu polla. Apenas un par de penetraciones son suficientes para que me corra, si hubieras estado un poco mas follando con ella probablemente me habría corrido sin necesidad de follarte. Entonces, me paro sobre tu cuerpo. Agarras mis caderas con fuerza, intentando que vuelva a moverme.
- Sigue, sigue follándome.
- Muy mona, muy puta, y con mucha polla pero, ¿tengo que terminar yo? Ve a que te folle ella.
- Sigue cabrona, sabes que lo deseas tanto como yo.
- No, ya me corrí.
Sonríes divertido, sabes que me muero por más, y te hace gracia mi absurda venganza.
Me quitas de encima de ti; levantándote, agarras mi mano para ayudarme a que haga lo mismo, encaminándote al sillón, mientras me dices.
- Me vas a follar tú, o en serio prefieres que la llame a ella.
Se la escucha jadear al otro lado de la puerta; no, creo que ella ya se está llevando más de lo que se merece. Me siento sobre ti en el sillón cabalgándote con más fuerza según se elevan los jadeos de tu amiguita sin dejar de mirarte a la cara con rostro enfadado. Agarras mi pelo, besándome, y depositando en ese beso todo el deseo contenido. Me abrazas.
- Me encanta cuando me follas pero, si estas cabreada, más, jajajajaja.
- Te odio
- Así me gusta, conseguí lo que quería, ahora, sigue follándome, dices mientras agarras mis manos hacia mi espalda.
Este es mi merecido castigo, mi castigador está comprando vaselina, porque sabe, que, algún día, el castigado será él, y, quizás, la historia se merezca otro relato.
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