miércoles, 11 de enero de 2012

Mía será la venganza. Parte 2. (Aunque os parecerá una entrega de "Bricomanía", os aviso ;-) ) por Látigo

- Mmmm (pensé para mis adentros cuando entré en aquella tienda de trastos viejos y vi aquel gastado estuche de madera conteniendo esas pequeñas pesas de calibración)-¡pesas... pesas...! –os juro que en ese instante y de forma inconsciente me vino cono un rápido destello el lema que tantas veces he visto durante deliciosas sesiones de charla electrónica “para el sexo cada día tengo la mente más abierta y las piernas más cerradas”. ¡Y... como todo en esta vida es cuestión “de peso” -la moralidad de los más ultrareligiosos, la virtud de la mayor de las pacatas, la honra del más honrado de los políticos, la homofobia del más hetero de los heteros... etc, etc- se me ocurrió lo siguiente...! ¿Cuál es el “peso” para que mi querida “Nuditos” abra esas lindas piernas... pero lo que se dice... “en sentido literal”?

 

Supongo que no me explico aún lo suficiente... pero ya lo iremos comprendiendo. ¡Paciencia...!

 

El juego de pesas estaba tirado por los suelos. Acto seguido, tras una visita a una ferretería, me hice de algunas cuantas... “cosillas”. ¡A saber!.

 

-Un rollo de hilo de naylon para pescar (de 1 mm de sección)

-Un cortauñas.

-Cuatro candados muy pequeños y uno más grande.

-Algunas argollas de teflón de 1 cm de diámetro

-Un pequeño vibrador, que evidentemente no compré en la ferretería del Juanillo.. y no por que no lo tenga ¡quién sabe!

-Dos pelotas de ping pong o similar.

-Una chocolatina.

 

Una vez en casa, corté un trozo de tanza de unos 55 cm y le anudé una argolla en cada extremo;  posteriormente, cuatro o cinco de 10 cm a cada uno de los cuales le anudé a cada extremo su correspondiente argolla.. ¡pero sólo una, pues en el extremo contrario até una pesa a cada hilo!. Para probar los nudos sostuve cada una de las cinco pesas de su argollita correspondiente y éstas colgaron como si de un péndulo se tratase. Escogí una de 5 gr, y otras de 10, 20  y 100. Una vez probadas, enrollé los hilos delicadamente alrededor de cada pesita y las guardé aparte en una bolsita de tela. El último preparativo fue un trozo más de tanza de 35cm al que le anudé una argollita en ambos extremos y el cual guardé también enrollándolo, con todo lo demás.

 

Fase 2ª del plan concluida. La fase siguiente consistiría en ponerme en contacto con mi “marinera” para que se buscase un fin de semana en el que pudiese desembarazarse de obligaciones y hacer una visita al dulce sur. Pronto llegará el buen tiempo a esta parte de la costa... ¡no hay prisa...!

 

Bueno! ¡Seguiría... pero son las “tantonas” de la madrugada y estoy empezando a ver las letras dobles en la pantalla de mi portátil! ¡Ya me lo dijo mi médico... “acostúmbrate a dormir a horas normales... o te vas a volver majara”... y un poco “majara” si que estoy... sí! ¡Ah... por cierto: la chocolatina tan sólo es para comérmela! ¡Las “dulces venganzas”... para ser alimentadas, necesitan algunas calorías! ;-)

Látigo.

5 comentarios:

Utópica dijo...

Joder, joder, joder,
Entre los dos vais a terminar conmigo, que impaciencia.....

Dany dijo...

Tomo nota... tomo nota... aunque algún documento gráfico del invento, se agradecería (si con ello, no se estropea la "venganza")

Besos

reinamora dijo...

jajjajaj! buenisimo...
eres unico querido latigo, te he imaginado alli comprando los enseres!jjjajaja!
mmmmmm!que rica venganza!

reinamora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Al_andalus dijo...

jajajaj latigo , te he imaginado tambien... un besote y no, nos dejes