miércoles, 19 de diciembre de 2012

EN EL AEROPUERTO por Utópica


Estaba absorto en mis pensamientos; vagando entre mi próximo destino y el cálido país que dejaba atrás, en uno de tantos fríos aeropuertos, no por su temperatura, si no por la soledad, cuando escuché un alegre taconeo.
No pude evitar elevar mi mirada.
-          Por fin unos zapatos sin plataforma –pensé.
Mi mirada seguía aquellos zapatos que, sin tener nada de especiales, a pesar de ser elegantes, habían captado mi atención.









Rachel por Utópica


Tardé en abrir el campo de visión lo suficiente como para percatarme de aquellos lazos que, cercanos a los tobillos, comenzaban un recorrido ascendente en zigzag…
-          Precioso gusto para escoger unas medias.
Uffff por unas maravillosas piernas.
Mis ojos no se podían apartar de ese lazo, recorriéndolo con la mirada hasta llegar al final.
Un ligero movimiento para colocarse el portafolio que hacía las veces de bolso me permitió ver el final de aquellas medias, apenas tapadas por un minúsculo vestido que las acompañaba, y supe que tenía que descubrir que había debajo.
Sin pensármelo dos veces me levanté, dejé dinero suficiente como para pagar el café y salí corriendo hipnotizado por aquel lazo que marcaba claramente el camino al paraíso.
No tardó en percatarse de que alguien la seguía, lo que la hizo echar la vista atrás el tiempo suficiente para que pudiera dedicarle una de mis pícaras sonrisas, pero su gesto no era precisamente amigable.
Continuó presurosa su camino, volviéndose, de cuando en cuando a regalarme uno de esos gestos de mal genio, hasta que se paró en seco y, con sus brazos en jarras, enfrentándose a mí, me dijo:
-          Mira guapo, tengo una alta intolerancia a las gilipolleces, a si que, ¿porque no te dejas de tonterías y dejas de seguirme?
Agarrando su brazo con firmeza, pero sin fuerza la contesté:
-          Yo tampoco estoy para gilipolleces, y me moriré si no descubro donde terminan esos lazos, ¿me ayudas?
Sin decir mas y antes de que se diera cuenta, la agarre con fuerza y la besé. Se revolvió durante unos segundos, los que tardo en sentir la pasión de mi beso, luego se entregó diciendo:
-          Vayamos a un sitio donde puedas descubrirlo.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por favor!!!! vaya patas para un banco!! jajajaj pero de donde sacais estas fotos!!! eso son dos piernas (una junto a otra) y lo demás son tontás!!!

Un besito Paco ;)

Al Andalus dijo...

mmmm.... esas piernas que vuelven a mas de uno loco... y a mas de una...
visto por mis propios ojillos....

un besote nena, como siempre tan original....