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miércoles, 31 de julio de 2013

UN "TÍMIDO" TRUHAN 2 por Utópica

PARTE 1: http://complicidadpersuasiva.blogspot.com.es/2013/04/un-timido-truhan-por-ellatigo-y-utopica.html



- Querido, siempre duermo con carita de Ángel, es lo que soy - te digo con ese gesto de niña buena que tanto me caracteriza y que solo hace más palpable la picardía que es inevitable en mí- a si que, como mucho, podrás relajarme, y he de decir que no me viene mal del todo, la verdad.

Sabía que tus intenciones eran otras, bien lejos de  simplemente ofrecerme un masaje relajante, pero no te bastaría con un masaje y tus encantos de caballero desplegados, me conoces lo suficiente como para saber que busco más. Siempre quiero más, y tu imaginación y palabrería son para mí una interesante forma de juego más que tu más poderosa arma de seducción.

Jajaja, pienso para los adentros, no quieres hacerme el amor, claro que no, sabes que, si consigues que demos un paso hacia el sexo, acabaremos follando apasionadamente. Pero no, eso no esta echo para nosotros, tu y yo somos mucho más, quiero jugar y no te bastara con tu carita simpática  y tu aire de truhán para que lleguemos al sexo, tendrás que desplegar todos tus encantos y he de decir que me intriga pensar en lo que se de puede haber ocurrido esta vez.

Quiero tu mente, entrar hasta el ultimo rincón de ella, y no creo que tus manos sean suficientes para conseguirlo, has de esforzarte al máximo, tu lo sabes; igual que yo soy consciente de que he de estar a la altura de un gran jugador, pero se que el esfuerzo merecerá la pena.

- Mmmmm, de momento no vas mal, sigue por ese camino.

Tus manos continúan recorriendo mi espalda mientras mi imaginación viaja hacia el último masajista que me puso las manos encima. Sabía que tú no te atreverías a tanto, al fin y al cabo estábamos en una concurrida playa. Pero pensar en aquel masajista, recorriendo cada centímetro de mi piel... Recuerdo como, subiendo desde mis pies, comenzó a aplicar un suave e inofensivo masaje, como tú dices, en mi entrepierna, y yo, excitada por el contacto, comencé a elevar ligeramente mis nalgas, por si quería profundizar en el masaje...

!No, he de borrar esa imagen de mi mente, o la partida resultará demasiado fácil para ti, pero, sobre todo, para mi, y me niego a permitir que una partida tan prometedora termine tan pronto, y encima, con jaque mate directo.

-      Ehhhh, ese es terreno prohibido querido!!!!

Te regaño cuando tus manos, masajeando mi costado se acercan peligrosamente a mi pecho.

-      Querida Lady Nudos, no es que yo sepa mucho de anatomía, pero, hasta donde yo se, esta zona aun pertenece a la espalda; como mucho podrías acusarme de adentrarme en la axila, pero no más.


-      Querido Pedro, no se como se denomina en anatomía esa zona, pero si yo digo que es zona peligrosa, es zona peligrosa.

No puedo ver tu carita simpática pero, sin duda, estas sonriendo, pensando en que me he despistado y he bajado la guardia, ofreciendo ventaja sobre el flanco que has de atacar, pero, como bien sabes, las mujeres somos un tanto retorcidas y, créeme, aunque tu tampoco puedes ver mi cara, esta vez es una sonrisa pícara, con un fuerte punto de maldad la que la ilumina.

domingo, 7 de abril de 2013

UN "TIMIDO" TRUHAN 1 por El_Látigo y Utópica



Este relato es una guerra de mentes; mentes retorcidas.

Látigo y Utópica se van retando a escribir una historia que, como todo lo que pueda salir de sus mentes, llega a alcanzar tintes surrealistas.










-      Me gustó el sabor de tus labios, que pena que los probara casi cuando el tren se iba.

-      Querido, yo no diría que has probado mis labios, apenas un suave beso. Si no hubieras sido tan tímido, quizás te habrías llevado algo más.



Aquellas palabras resonaban en su mente. Lo hicieron durante un largo año en el que, de cuando en cuando rememoraban ese encuentro y hacían planes para una nueva cita.

-      Tímido yo, pensaba, hasta que me dan “en to er bebe” , y tu me has dado, hermosa Lolita.



Nada mas vernos, amenizamos la charla con un café con hielo, poniéndonos al día de todas aquellas cosas que son difíciles de contar tras la frialdad de unas teclas.

Casi de forma casual, deslizas la tirita de mi vestido por mi hombro, y yo hago que no me he dado cuenta.

Se que me tienes ganitas, veremos donde nos llevan.







- ¿Así que has tenido una semana dura?

- ¡Durísima...! Este nuevo trabajo me deja agotada, pero encima sé que debo darme con un canto en los dientes. ¡Tal y como está el panorama.... buffff!.



Te miré con mi carita simpática y mi sonrisita limpia de vendedor de tres al cuarto. En realidad, debo confesar que jamás logré vender ni una aspiradora aquella vez que me dio por trabajar en el "puerta a puerta". Ineludiblemente se me daba mejor camelarme a la dueña -aunque sólo fuera, a veces, por que me pusiera la merendola por delante "por todo el morro"- que lograr la ansiada firma del contrato de venta.



-Pues eso lo puedo solucionar de mil amores -dije inocentemente. -Y la ayuda de este protector solar... a ver, a ver... ¡de... este protector solar con aloe vera y esencia de macadamia! ¡Vaya... cómo tiene que dejar esto la piel...! -guiño pícaro.



Clavaste en mí tus ojos castaños, levantando un poquillo la carita, que mantenías protegida del fuerte sol de Agosto entre tus brazos, mientras medio dormitabas boca abajo y te tostabas como una sirena sobre la ardiente arena. Me miraste entre incrédula y somnolienta.



-¡Que te crees tú que te voy a dejar que me pongas las manos encima...! ¡No me fío de tí...!



Recordé, sonriendo para mis adentros, que la vez anterior, en otra playa hacía casi un año, me habías contestado algo parecido... y un talante avieso fue avivándome las ganas de jugar. Como tu bien sueles decir... ¡JUGAR... JUGAR... JUGAR!.



-¡Mujer...! ¿Qué temes de mí? ¿Qué podría hacerte que pudiera ser malo para tí? ¡Como mínimo... dedicarte un masaje!. ¡Quién sabe... a lo mejor consigo que duermas esta noche con una sonrisa de ángel, sin tensiones ni dolores de espalda...! ¡Tal vez no se me dé mal hacer de terapeuta!

-¿Quieres llevarme al huerto de esa manera tan simple?

-Te prometo que "no te llevaré al huerto"... a menos que quieras ir tu "de motu propio".

-Bah... al final todos buscáis lo mismo. ¡Resulta aburrido!

-Te doy mi promesa de caballero, de que no me propasaré... ¡no busco propasarme ni lo necesito! -sonrisilla pícara- No te tocaré de manera ofensiva ni lasciva. ¡Será mi mente la que, a través de mis manos alcance la tuya! ¡Mis manos serán sólo el vehículo!

-¡Ya, ya...! -reíste con incredulidad. -¡Menudo cuento el tuyo...!



Para terminar de convencerte palmeé sonoramente mis manos y las froté concienzudamente -algo de teatrillo nunca está de más-. Tomé el bote y vertí sobre la palma izquierda el líquido blanco, extendiéndolo suavemente.



-Sólo quiero darte placer, por que te aprecio. ¡No tiene nada que ver con sexo, te lo juro; además... cuando algo te moleste, me detienes...! ¡Te prometo que no intentaré hacerte el amor! ¿Me da su permiso, señora?

jueves, 22 de noviembre de 2012

LA LLEGADA DE LOS CHICOS


LA LLEGADA DE LOS CHICOS

Yo conocía a casi todos y se los presente a Carmen.

Los chicos empezaron a hacer preguntas, pero, evidentemente no fueron contestadas.

Nerviosos nos siguieron.

Cuando vieron el escenario preparado, los "cabronas" empezaron a escucharse, hasta que la voz de Rachel se elevo sobre el resto diciendo, Cabrona no, utópica.

- Bueno, esta vez no soy yo la culpable.

Dije agarrando a Carmen por la cintura.

Tras el barullo inicial, comenzaron a percatarse de los invitados a tan especial fiesta.

Sin duda, Maeloc y Látigo fueron los que se llevaron los abrazos más apretados y los besos más sugerentes.

Eran dos personas queridas y la mayoría no habíamos tenido oportunidad de ponerles cara.

Colocamos la bebida y empezamos a picar algo, intentando que el ambiente se relajara, pero los chicos, a pesar de conocernos la mayoría, o quizás por eso, permanecían juntos, apartados, observando a su alrededor.


Necesitábamos que se tranquilizaran, o nada de eso tendría sentido, a si que, con un vino en la mano, me acerque a Magda, para hacer que se derramara parte de el por su pecho.

Lamí ansiosa, intentando que todos nuestros invitados vieran su carita.

Si, aquello daba resultado, Reinamora me miró desafiante, y me encaminé a ella. Agarró mi pelo echándolo hacia atrás y empezó a besarme, casi mordiéndome. Como siempre, la respondí tirando, aún mas de su pelo, besándola, aun más fuerte, y azotando su culo mientras la decía, bien en alto:

- Nena, no puedes conmigo, no lo intentes.

Para los que no nos conocen, diré que, lo mío con Reinamora no era solo una guerra de mentes, también se convertía, de vez en cuando, en una guerra de cuerpos.

El vino, mas charlas y algún que otro roce hicieron el resto.

Cuando consideré que el ambiente estaba preparado, fui a buscar mi bolso de leopardo, sabiendo que, por si solo, intimidaría.

Creo que ha llegado el momento de explicar a nuestros lectores donde nos encontrábamos.

Se trataba de un viejo gimnasio del cual quedaban las espalderas a la derecha, un espejo de lado a lado en la izquierda, unas argollas en el centro, y algún potro y banco de abdominales repartidos por el recinto.

Es de entender que, con semejante escenario, y conociendo nuestra mente, los chicos estuvieran un pelín desconfiados.

Me arrimé a Lolo, sabiendo que entraría en el juego, y, mirándole con deseo, empecé a pasar las cuerdas por sus muñecas; hice un gesto a las chicas y me ayudaron a relajarle acariciándole.

Sabía que a Plate le había gustado, la conozco bien, a si que, fue la primera que se presto a no permitirle ver poniendo sus labios sobre los suyos.

El resto miraba, entre asustado y excitado pensando en cuando llegaría el momento de que las chicas nos dedicáramos a él.

No tardamos nada en atarle y allí le dejamos, observando como nos dirigíamos a la siguiente víctima.

Fui a la bolsa, cogí otra cuerda y se la entregue a Ra, para a continuación mirar a Asti. Allí la deje atándole junto con, Reina, Plate y Lili mientras yo buscaba otra cuerda.

Supongo que en esos momentos la gente hablaba, pero, la verdad, no lo recuerdo.

Preparaba la siguiente cuerda, que sería para uno de mis niños, Alber, y la encargada de hacer los honores, nuestra niña, Magda, a si que la llame justo en el momento en que desabrochaba alguno de los botones de la camisa de Asti.

Alber preparo sus manos, el pobre sabe bien de que va, pero también tenía la ventaja de saber que podía estar tranquilo, cada cual tenía sus limites y allí, nada sucedía en contra de nadie, pero esta vez de nada la serviría su ya conocido reclamo frente a tanta loba hambrienta. Al fue a ayudar a Magda.

Llame a Plateada con la siguiente cuerda en la mano, Spinig seria su víctima, y en ese momento me quede observando, permitiendo que las chicas empezaran a jugar con el.

Se noto su excitación inmediatamente, pero es que yo no acertaba a ver donde tenía Lili sus manos mientras veía como Reinamora acariciaba su pecho y le susurraba palabras al oído. El caso es que el chico se dejo sin rechistar, yo bien sabia quien nos podía dar problemas.

A continuación saque una mueva cuerda y se la di a Lili para que me ayudara a atar al Doctor.
Ahora sabia que no podía irme lejos, necesitaba asegurarme que todos estaban tranquilos y disfrutando, a si que, hice un pequeño parón en mi actividad, para observar sus ojos.

Látigo cruzó la mirada conmigo, poniendo carita de pena; le sonreí. Mad, que ya imaginaba por donde íbamos, esperaba ansioso su turno, Lolo no se perdía detalle, ha pesar de estar inmovilizado; Abogado se abrazaba a su cerveza, como si esta pudiera sacarle del lío en el que, el solito se había metido, Alber estaba tranquilo, era el que más sabia con quien se la jugaba, o eso creía.

Asti me miraba, suplicante. En ese momento recorde una cosa y, rápidamente, pedí a Cio que sacara del bolso de Doraemon un lápiz de labios o de ojos. Me miro extrañada pero empezó a buscarlo mientras yo seguía mi ronda.

Lagarto permanecía junto a abogado, ufff..., su cara de deseo me gusto, Spining estaba besando a Plate, o mejor dicho, Plate estaba besando a Spining.

Maeloc me miro, sonriendo, yo le contesté igualmente con una sonrisa tranquilizadora,


- ¿ves como no soy tan mala?, quizás solo un poco cabrona.

Visto que todos estaban mas o menos bien, le tocaba el turno a Carmen de atar, pero no creía que fuera el momento.

Y antes debía usar el lápiz de Cio.

Fuí hacia Asterix, que me miro nervioso,

- ¿Que vas a hacer Uto?, no seas cabrona.

- Tranquilo coño, no tengas tanto miedo, solo tengo como arma un lápiz de ojos.
Agarrado al cinturón de mi vestido, tenía un antifaz que seria uno de los pilares del juego y se lo puse. Le note nervioso a si que, le bese, y le dije:

- Tranquilo, no muerdo.

Mordí levemente su labio

- A no ser que lo deseen.

Los demás miraban mi dibujo, extrañados mientras Aste debía alucinar con los comentarios.

- ¿Que haces?

- ¿Eso que es?

Susurros al oído entre unos y otros hasta que la carcajada de Rachel se escucho con eco incluido en el casi vacío gimnasio.

- Que Cabrona!!!!!!

Quité el antifaz de Asterix que rápidamente bajo la cabeza intentando ver que había dibujado en su pecho.


Se la levanté, recordándole que tenía un espejo enfrente.

Cuando vio su imagen reflejada…

- No, cabrona, no, no puedes hacerme esto.

Todos miraban extrañados por el hecho de que una simple mariposa dibujada en su pecho produjera aquel efecto, pero nosotros lo entendíamos,

Le mire q los ojos y le dije,

- ¿Ya sabes porque estas aquí no? Las mariposas tienen la culpa, y te aseguro que hoy no dejaras de pensar en ellas.

Prefería que entre Cio y Ra ataran antes a Abogado, que no paró de mirarme, hasta que me acerque a su oído y le susurre palabras que solo ambos entendimos.



Atados todos estos, quedaba lo mejor, pero no tenía claro en que orden hacerlo.

- Bueno, nos quedan los mas marchosos, empecemos con Látigo nenas, que tanto decir que no le damos miedo, a ver si es verdad.

- Miedo no lady, terror.

Entregue la cuerda a Reina, y el resto nos acercamos, mientras le hice echar el culo hacia atrás y le di varios azotazos diciendo,

- Mmm, el culo que mas se ha hecho desear, pero ya lo he tenido, hoy me llamará con gritos de deseo.
Le bese casi con rabia, nuestro último encuentro, relatado en un "timido" truhan, me habia supuesto un juego mental que me habia llevado a una excitacion wue pocas veces se consigue y su sola presencia excitaba e incitaba mi imaginación de una manera brutal, pero era Reina, su tigre de Bengala, la que tendría el honor de atarle.



Empezamos a darle la caña que se merecía, ni más ni menos. Anime a las manos amigas a recorrer su cuerpo, todo su cuerpo. Se retorcía mezcla de cosquillas y nervios, pero aquello solo conseguía sacar mas maldad de Cio, carcajadas de Rachel, hiperactividad en las manos de Lili y caricias de Plate mientras las demás tocábamos en los pocos huecos libres y Reina y Látigo se resarcían de tanto tiempo de espera con unos besos, que, mas que besos, parecía que se estaban comiendo.


Una vez látigo estuvo amarrado dije.

- Ya solo quedan dos, y será Carmen la que haga los honores, a por ellos, que son los mas cañeros, o eso dicen, a ver si es verdad.

El cuerpo de Carmen se contoneo frente a Lagarto, haciéndole que se diera la vuelta y, sin mucha contemplación, bajo sus pantalones y calzoncillos, dejando sus nalgas levemente cubiertas por su camisa.

Agarro una de sus manos y mientras con su pubis acariciaba las ansiadas nalgas.

Al principio nos arrimamos, pero luego la dejamos sola.

Ato la mano a la espaldera y dejo la otra libre para continuar jugando, pero la hice un gesto, aquel no era el juego, ya tendría tiempo de resarciese, a si que, allí le dejo, atado con su deseo, de culo a el resto.

- Solo queda Mad.

Dije bien a sabiendas de que Doc se sorprendería.

Carmen fue hacia él y en sus besos se noto la amistad y complicidad que existía entre ellos.

Pero aquello, lejos de ser una ventaja para Mad, sería un inconveniente, y el bien lo sabia.

Acabó, como Lagarto, atado de culo y sin pantalones.

- Bueno pues ya están todos.



Me miraron, como si no me hubiera dado cuenta de que Doc no estaba atado, incluso, no recuerdo quien, me lo dijo.

jueves, 16 de febrero de 2012

REGALOS








Un gran amigo me ha hecho un regalo y quiero compartirlo con vosotros..........





MARÍA



cuando busca inspiración.....

el Poeta mira al mar profundo;

se pierde en los bosques,

se inspira en todo lo bonito de este Mundo!




cuando busca introspección.......

el Filósofo se encierra en lo más hondo

de la gente.....

creando abstracciones desde el fonfo

de la vida y de la mente....




cuando busca explicación.........

el místico se adentra por el Alma,

buscando al Dios de su creación,

para que le proporcione amor y calma,




¿y yo.... ? ¿Qué busco yo, pobre diablo

cuando me pierdo, abrumado, en tu mirada?

¿cuando imagino tu alma apasionada?

¿cuando te sueño de la noche a la alborada?

¿cuando te recreo como una como una diosa, pagana, iluminada?



¡Tal vez tan sólo reconciliarme con el mundo!



¡Un mundo en el que exista alguien tan bello

como tú....


jamás podría ser malo!¡ Mi hermosa María.....!




¡Mi angel de luz!






miércoles, 8 de febrero de 2012

MIA SERA LA VENGANZA PARTE V FINAL por Látigo continuación de LADY NUDOS

- ¿No te gustan los choquitos fritos “amore”...? –pregunté con ironía mientras mordisqueaba una de las tiras de aquel primo lejano del archiconocido calamar, pero de carne más blanca y jugosa. Estos deliciosos animalitos son oriundos de Huelva y por eso por ahí se nos conoce como “choqueros”.

Muy ricos... –exclamas mirándome seriamente. Percibo tus sentimientos. Por un lado estás caliente... me deseas... ¡o mejor dicho, deseas que esa especie de “medio-placer” algo enfermizo... sea liberado; que se manifieste y poder disfrutar primero... y descansar después. Por el otro me estás empezando a odiar, por que me obstino molestamente en ir en contra de ese devenir natural y lógico. Piensas algo parecido a que tengo en mis manos el volante de un bólido de muchos cilindros y aún más caballos y, en vez de darle salida a toda la potencia y disfrutar los dos como potros al galope, lo tengo toda la tarde casi al ralentí..., a punto de calarse. ¡Si supieras, amor, lo que deseo, sin embargo, meter la marcha, apretar el acelerador hasta el fondo... y escapar contigo desatando todo tu poderío... quemando neumáticos hacia el lejano horizonte: el orgasmo más brutal que podamos conseguir. ¡UUUAAAUUUU!.

¡Tienes razon... al pensar –probablemente- así... pero lo que yo intento contigo es llegar a un punto en el que realmente esa potencia explote fuera de todo control a costa de contenerla... por pura y urgente necesidad! ¡Quiero llevarte al punto de la explosión ciega...! Quiero ser el modulador... o mejor: el liberador, de todo ese fuego que arde en tus entrañas y que te hace serdiferente a muchas otras mujeres. ¡Quiero que ardas de la pasión pura... y, de paso, que me consumas a mi en la deflagación como a una pavesa... ¡a riesgo, eso sí... de quemar el motor para siempre y que me mandes a paseo!.

Después de la tienda, fuimos camino del restaurante y, a mitad de camino, te arrastré suavemente a un portal. ¿Sería ahí donde, tras besarte apasionadamente, tras arremangarte la fina tela negra del largo vestido, entraría en ti desesperado, a la vista de posibles vecinos, tras el hueco de aquella escalera? ¡No! ¡No fue ahí! ¡Ahí fue donde metí la otra bolita en tu ya hinchado sexo y le coloqué una pesita extra de 10gr... a la argollita que quedaba fuera!. Quince gramos colgando un poco por encima de tus rodillas y dos bolas que chocaban en tu interior al caminar... y una dama encantadora a punto de asesinar a su “partenaire”, sin saber si sentirse “cachonda”, o ridícula.

Decido llevarte a un precioso pub que hay al lado del mar. Te traigo una copa y te abrazo. Tengo que prometerte que la espera merecerá la pena. Tengo que decirte cuánto te deseo, ¡cuánto placer quiero darte! ¡Necesito que me creas! ¡Necesito que tu motor no se enfríe! ¡Tenemos una carrera que afrontar...! ¡La meta será la locura...! ¡Créeme!

Me suplicas ya que haga contigo lo que tenga que hacer, por que comienzas a sentirte estúpida y yo me esfuerzo en requebrarte al oído, ¡en que el roce de mis labios en el lóbulo de tu oreja, en tu nuca, te queme como lava...!. ¡Nunca a nadie le recité como a ti entonces...! ¡A ninguna me atreví –tímido tal cuál soy- a decirle nunca las picardías que a tí te dije...! ¡Nunca a nadie hice sentir a sus espaldas un aliento más abrasador, una erección más brutal, una calentura más grande...! ¡Lo necesito nena...! ¡Necesito tener a raya todos tus caballos hasta que tu motor esté en su punto óptimo de temperatura..., por que aún te voy a apretar más las tuercas y ya me la estoy jugando!

Otro rincón oscuro, otra pesita... tras dos oportunas copas de una buena bebida... la noche avanza y el pub comienza a animarse. Está cerca el verano y la gente desea salir y disfrutar de la noche al lado del mar. Pronto será verano y aquellos lares se convertirán, cada noche, en un valle “seminal”... con el aire repleto de hormonas y una pequeña orgía repartida en cada duna de aquellas playas.

¡Ah... viva el amor...!

Comienzas a estar “chispa”... ¡y yo!. Las tres copitas que llevamos en el cuerpo, la música y la atmósfera de aquel chiringo te sientan bien y ayudan a mi propósito. Tengo suerte de que, en vez de aburrirte y enfriarte, estés cada vez más caliente y comiences a tomar la iniciativa. Has pensado que si yo me empeño en no ir más allá,  me vas a empujar a base de ponerme hirviendo como la pita de una olla.

Comienzas a tocarme cada vez con más lascivia. ¡A llevar la batuta de nuestra sinfonía! ¡No puedes más... necesitas alcanzar el clímax o relajarte de una vez... y vas a hacerlo aunque sea arrastrándome a una de las dunas más cercanas para fo-llar-me de una vez por todas! ¡Eso si... piensas que después no querrás volver a verme ni en pintura!

Pero, amada mía... esta es una estrategia de mentes... de poderes, y tú estas ahora en el nivel que necesito.

- ¡Baila para mi...!. ¡Por favor...! –te suplico.– Necesito que vayamos a la pista y que me pongas tan caliente  que me lleves al borde de la locura –suspiro.- ¡Necesito ver como contoneas tus caderas, e imaginar lo que sientes con lo que tienes dentro de tu sexo. Imaginar la calentura que experimentas moviéndote como una serpiente con ese peso extraño balanceándose entre tus piernas!.

Decides hacerlo..., ¡generosamente!: otra me habría mandado ya a la mierda... pero tú eres especial. No te asusta jugar al límite... siempre estás dispuesta a ir un poco más alla.. No eres de las que te tiras al pozo en plan suicida, pero no te da miedo sentarte sobre el brocal. ¡Te adoro por ello!

Bailas como Lilith bailaba cada noche ante Adán delante de mí. Miras mi –“paquete” abultado que da miedo. Me penetras con tus ojos ardiendo como ascuas... –¡Fóllame ya...!  -me estás diciendo a gritos sin mover los labios. -¡FÓ-LLA-ME- YA, CABRÓN!.

Me pego a tí. La pista se ha llenado. Te abrazo por la espalda y te aprieto contra mi erección. Tu contoneas tu culo llevándome casi al orgasmo. Das un gritito de sorpresa y placer cuando sientes como un pequeño vibrador escondido en mi mano hace contacto en tu bajo vientre... sube por tu estómago... recorre tus senos, llega a tus pezones. La gente comienza a mirarnos. El artefacto no se ve, pero nuestra actitud llama la atención. Hay caras de indiferencia, desaprobación, curiosidad divertida y algunas hasta de excitación. ¡Pues os fastidiáis...! ¡Hoy no estáis invitados a esta fiesta!

Voy a por dos chupitos... ¡LA ÚLTIMA COPA...!. ¡Y después...!

¿Piensas que mi capacidad de sorprenderte y de hacer que me quieras estrangular ha llegado a su límite?. ¡Que equivocada, preciosa!. Casi sentí los puñales clavados en la espalda cuando te traje de la mano hacia una de las esquinas de la pista y, en uno de los postes de la estructura que cubría el chiringuito, enganché otro de los latiguillos de nylon con un candadito... el otro extremo lo uní al hilo que circundaba tu cintura. ¡Vamos... como quien dice... te até al poste!

- ¡Tu usaste cuerdas para tenerme a tu merced...! ¿Te acuerdas? ¡Yo usaré el hilo de una araña...!. No tardaré mucho.

Te hago esperar unos cinco o seis minutos amarrada a un poste sin que te puedas escapar a menos que cortes el hilo o te hagas daño en la piel. ¡Así me vengo de aquellas deliciosas cuerdas que me ataron a mi a mi propio y dulce tormento en el pasado! ¡Mis lazos son transparentes y leves, pero muy fuertes!. Mis cuerdas son distintas de las tuyas... son más Utópicas que reales... pero pueden dejar más marcas.

Nos hemos bebido la última copa, nos hemos montado en el coche y te he llevado al mirador que hay entre El Portil y El Rompido. Dos localidades costeras de Huelva. A unos treinta metros de altura sobre el mar pasa una carretera que une ambas localidades con Huelva y hay un apeadero con espacio para aparcar unos diez coches frente a una barandilla de forja, tras la cuál, si te asomas, verás el mar y una isla (más bien un banco de arena) en forma de flecha asomando a la superficie como si se tratase de un barco.


Te hago salir del coche. Estamos debajo de una farola. No pasan muchos autos y lo hacen deprisa. Nos podrían ver, pero... ¡me importa ya un carajo que lo hagan, y a ti... también!. ¡Más morbo!

Nos asomamos a la barandilla. El panorama es precioso. La luna llena riela sobre el mar y arranca esquirlas de plata. Yo me pego contra tu trasero respingón y levanto tu vestido desde atrás. Por primera vez tengo un buen y tranquilo panorama de tu precioso culo y las pesitas colgando de tu linda vulva, hinchadita... y algo entreabierta. Aromas especiados a hembra acuden a mi rostro en un mareante “coupage” de mixturas que me excita hasta el límite. Debajo de tu falda huele a mujer, a perfume, a sexo y yo aspiro ese olor como el más convencido de los enólogos saborearía el olor del vino más caro del mundo.

Mmmmm..... aaaaaah.

-¿Ya te has llenado la nariz...? ¿Te gusta el manjar que guardo aquí para ti, pesao? ¿Pues añádele la zanahoria... y hagamos un guiso... cabrón! ¡Que me tienes ya “mu quemá”...!

- ¡Abre un poco las piernas... antes de que te haga llegar al cielo, bombón!...

Una a una voy colgando todas las pesas de la arandelita, entre caricias dedicadas a todo tu coño primero y largos lametones después. Ahora estás por fin suspirando... para después gemir. Cuando me apetece pongo en marcha el mini-vibrador y lo acerco a una u otra de las pesas... 135 gr tirando de las bolitas hacia fuera hacen que la vibración se propague por el hilo y llegue amortiguada hacia tu ser. Tu sexo se relaja y comienza a abrirse.

Te hago que pongas una de tus piernas sobre el parachoques del coche con la falda arremangada, me coloco debajo tuya y empiezo a ofrecerte el cunnilingus más morboso de cuantos te hayan practicado nunca... (o por lo menos uno de los más raros). Tu vagina se entreabre y se cierra como si boquerara un pez... no consigo llevarte al punto que quiero... necesitas no sólo recibir placer para ponerte cachonda del todo... ¡tu necesitas darlo amor mío!

Descorro mi correa y bajo mi bragueta. Llevo tu mano a mi poya... ¡no necesitas que la invitación vaya a más...! Está a tope y parece gritar de rabia salvaje cuando se ve libre del pantalón, apareciendo ante tus ojos brillante y casi tumefacta, a punto de explotar. Podría ser una buena fruta para ser comida... ¡si fuese una fruta, claro!. A ti no te importa que no lo sea... cuando, sin preámbulos, abres la boca y la insertas en ella, “arreando” un terrible chupetón que está a punto de provocarme una inmediata eyaculación.

- ¡UUUUUuuuuuuuf!

Te afanas en hacer que mi hombría llegue casi hasta la luna. ¡Por dios que casi lo consigues! Mi excitación te lleva un escalón más alto en la tuya... lo noto por que me doy cuenta de que vas haciendo pausas y dirigiendo la mirada de reojo a tu entrepierna. Lo que tienes en ella te está provocando placer por que sientes como la vulva se te abre entera a causa del peso: quiere expulsar esos elementos extraños en ella... y tiene hambre de “otra cosa”. ¡Por fin estás a punto...!

Con tu pierna en alto, sobre el parachoques nuevamente, me vuelvo a colocar debajo tuya y aplico el vibrador directamente sobre tu clítoris, mientras con la lengua acaricio los labios menores y bufo de gusto. Tú me aprietas la cabeza contra tu sexo que chorrea dejando surcos por la cara interior de tus muslos y me regala todo su olor como la más carnal y hermosa flor del Pecado. Noto estertores. ¡Veo algo blanco que, acompasadamente junto con tus gritos asoma queriendo salir... pero sin atreverse todavía...! ¡Ahora salgo... ahora no... ahora sí...! ¡HUY..., casi...!

-¡Empújalo ya... coño...! ¡Empuja con todas tus fuerzas...!

Das un largo alarido de gusto y salen las dos pelotas en una explosión líquida que casi no provocan en mí dos cosas esa noche:

a)     Un ojo morado al impactar como extraños proyectiles en mi cara...
b)     Que no me ahogue con algo que no sé que sería... si orina,  fluido o ambos entremezclados... pero que a mí me supo como el agua de mar cuando sales de la playa un día de verano... ¡SALADA, pero A GLORIA BENDITA!

Creo que alcanzaste un intensísimo orgasmo... un muy necesario orgasmo que te estuvo rondando muy tímidamente casi toda la tarde y noche, ofreciéndote promesas de llegar a más... pero quedándose muuuuy por debajo del placer que podría hacerte experimentar. ¡Ya era hora!, ¿a que sí?. Por fin cerraste tu mente... y abriste tus piernas...  desdiciéndote de una de tus máximas preferidas:

Cada día tengo la mente más abierta y las piernas más cerradas

¡Un parto placentero!. Lo malo es que yo me he quedado con “aquello” más tieso que el banderín de un “corner”... pero por lo que veo en esos ojos oscuros y brillantes, tu placer no te va a dejar desaprovechar una buena erección..., rodeados como estamos de tanta belleza natural.

¡Cuidado, amigos... la gata anda suelta y a mí me encanta sentirme ratón...!

 .