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miércoles, 9 de abril de 2014
UNA EXPERIENCIA, DOS MIRADAS por Ejimenez
Recuerdos , me detengo a recordar aquella tarde-noche, y una sonrisa se me escapa , todo comenzó como comienzan las historias que luego nadie cree. Con noches de intrigas entre dos buenos y cercanos amigos; ya...compartimos en aquellas noches deseos y por supuesto travesuras.... nos dijimos y si la ponemos en un apuro... ella seguro que pica el anzuelo.... es tan previsible reíamos seguro que durante la noche lady-nudos aparece y cuando piense que todo lo tiene controlado.. apostaremos fuerte... le dije a mi cómplice :” tu mirada me servirá para atreverme a llegar hasta el final”.
Llegados al guateque, fiesta, reunión de amigos.... como queráis llamarlo y después de hechas algunas presentaciones... descubro a mi victima , como una mariposa revoloteando de flor en flor.... alguna mirada cómplice....casi haciendo una danza de amor...hasta que la atrape... sentada en mis rodillas aproveche para tantear a mi contrincante....reconozco que estaba algo nervioso, mas me puse cuando comprobé con mis manos que no llevaba ropa interior... dejo que acariciara sus labios mayores.... que sintiera su calor y después se levanto y volvió a volar.... Imaginaos en este punto... Las cosas se torcían.... deseo de sentir su calor, deseo de verla naufragar entre las risas de mi cómplice y las miás. Pero es que aquella sonrisa, aquel ir y venir sin parar aquellos palillos que de vez en cuando mostraba mientras me miraba fijamente....
Si la deseaba... joder la deseaba muchísimo.... ya no podía así que cogí a mi cómplice por banda y le explique íntimamente la situación ahora o nunca...esta se me escapa le dije.
Mi cómplice entonces alzo la voz y dijo es hora del reto para lady nudos..... “tienes que atar a eji”.
Sonrió parecía fácil... pero el podrá verte( normalmente lo hace con los ojos vendados)..Pense que podría intimidarla....Ella no se inmutaba...Sera desnudo, dije finalmente severo. Sonrió me miro y dijo no hay problema.
Mientras la sinfonía de sus cuerdas recorría mi cuerpo , yo la miraba, la tocaba , la intimidaba , no llegaras hasta el final pararas cobarde...pensaba. Miraba alguna vez a mi cómplice...y me sentía aun con fuerzas. Pero todo termino... cuando no sabes quien es lady nudos …. no conoces hasta donde puede llegar . Con los brazos llenos de nudos, me levanto... ante la concurrencia, deslizo mis bóxer hacia abajo...no se detuvo, no vacilo, me miro un instante , sonrió y su boca se lleno de mi miembro. Atónito contemple la escena, mi imaginación voló, esta mujer es realmente especial no la dejes escapar me dije. El resto de la apuesta , que decir , fui una marioneta en sus manos...
Habia ganado lady nudos..... y yo había perdido.... mientras me quitaba las cuerdas del cuerpo , sabia que esa noche no seria mia... seria de otro...yo había perdido y si pierdes con lady-nudos, nunca llaceras a su lado....así pues …después de un tiempo … miro para atrás , y sonrió por poder conocer a lady-nudos, por ganarla otra partida.... y algún día ser miá.... por que perdiendo termine ganando....
Mi cómplice y yo seguimos charlando planeando disfrutando de nuestras noches cuando se dan.... y recordando....recordando los secretos... las intrigas... y los próximos planes para nuestras amigas....quieres un reto?.
lunes, 20 de enero de 2014
UNA EXPERIENCIA, DOS MIRADAS.- Por Utópica
Nada como un reto para activar mi mente; quien me conoce lo sabe. Quizás por eso mis amigos habían decidido darme una sorpresa.
Solo sabía el
nombre de los implicados, Al-Ándalus y Ejiménez; y sabía que ambos habían
apostado contra mí, pero no sabía en qué consistía el reto y lo que nunca supe
era que ocurría si no era capaz de superarlo; quizás es que, a pesar de su
apuesta, era algo que no se habían planteado, jajajaja.
El caso es que días
antes alguien me dio una idea para un bondage (Duendecillo) y pensé que ocurriera lo que
ocurriera con el reto propuesto, de mi retador me "vengaría" llevando
a cabo esa idea.
De mi retadora....
Mmmmm, esa requería otra venganza que algún día será contada e ilustrada; prometido a todos los lectores, y esto también
me lo tomo como reto jajajaja.
Al-Ándalus date por
jodida!!!!!
Pero vayamos a los
hechos.
No sabía que habían
preparado pero los que me habéis leído sabéis que me gusta jugar y provocar, a
si que, durante aquella cena de amigos, me pase toda la noche recogiendo mi pelo
con unos palillos chinos mientras una y otra vez miraba a mis retadores con esa
cara de niña buena que me caracteriza y les decía...
- Qué se me habrá
ocurrido.
- Puede que los de
las sorpresas sean los sorprendidos.
- Para qué querré
unos palillos chinos.
Reían, claro que
reían, pero al tiempo debían pensar.... Que de la habrá ocurrido a esta cabrona
con los palillos.
Terminada la cena llega
el momento de la sorpresa. Previamente al-Ándalus me había
dicho, "solo te diré que te quiero más zorra que nunca".
- Tienes que atar a
Eji, dice mi retadora.
Una amplia sonrisa
ilumina mi rostro, pero, ¿dónde estaba el reto? He atado a mucha gente, ellos
lo sabían.
- Tienes que atarle
pero sin taparle los ojos.
Jajaja ahí tenía mi
reto.
- Te vas a enterar
cabrona, esta te la devuelvo con creces.
Para quien no
conozca a Eji, es un hombre grande, de carácter dominante y mirada intensa.
Probablemente muchas tiemblen ante una mirada dura de las suyas, pero esa no
era yo, sin duda.
Le miré a los ojos,
le sonreí, le besé con la pasión y la excitación que me daba saber de mi batalla
ganada antes de librarla. Comencé a desnudarle sin dejar de mirarle a los ojos
y coloqué un par de palillos chinos con gesto retador en mi pelo.
Como siempre que
aparece Lady Nudos a los pocos segundos me había olvidado del resto de la
gente, solo éramos él y yo.
Le tenía. Le tenía
a mi merced y por voluntad propia, uff. Ese pensamiento me excitaba.
Casi desde que nos
conocíamos nuestras formas de ser, ambas dominantes, habían chocado en
múltiples guerras dialécticas, tan intensas como excitantes, ahora, verle así,
a merced de mi "maldad" mmmm.
Las cuerdas
comenzaron a recorrer su cuerpo mientras su mirada no se despegaba de la mía.
Las caricias se sucedían a través de la seda pero la reacción de su piel al ser
rozada, me traspasaba como su fueran mis manos las que le tocaban. Observaba su
boca. De cuando en cuando el deseo por besarle me devoraba. Me dijo algo y mi
gesto autoritario, mi mirada desafiante y retadora le contestaron. No se
intimidó, claro que no, nunca he pretendido eso con nadie y menos con él.
Se excito. Más. Le
gustaba la idea del reto pero le encantaba ver que estaba a la altura. Lo que
no sabían era que superaría la altura y con creces.
No podía observar a
Al-Ándalus (suelo estar de espaldas a la gente para que nada ni nadie distraiga
mi atención sobre aquello que estoy sintiendo), pero supongo que, habiéndome
visto hacer muchos bondage, se preguntaría porque quedaban cuerdas colgando de
las muñecas.
Imágen real.
Fui a las piernas.
Previo paso por su sexo, y las cuerdas seguían quedando sueltas, sin acabar de
rematar.
No recuerdo que
dibujo cubrió aquel cuerpo, pero no
puedo olvidar esa piel, no dejo de pensar en el deseo entre ambos que desde ese
día solo se ha visto acrecentado. Me sobraban casi todos (y no digo todos que
alguna me mata) y en ese momento, cuando estaba a punto de rematar mi jugada y
sorprenderles con mi atrevimiento. Me paré, le miré a los ojos, y me plantee si
continuar adelante.
Sí, estaba
relajado, tranquilo, excitado, colaborador, pero, sobre todo vi a mi amigo,
aquel con quien tantas charlas había tenido, y recordé cuan parecido era a mí.
Jugaba por placer, no le importaría perder y disfrutaría viendo que estaba a la
altura.
Comencé a sacar los
palillos chinos uniéndolos a cada uno de los cabos que habían quedado sueltos.
Cinco cuerdas,
cinco palillos, cinco apéndices, un reto, y yo me había fabricado una
marioneta. Ufff y qué marioneta.
Entonces sonreí y
goce.
Cualquiera pensaría
que fue sensación de poder, de dominación. Noooooo, era sensación de felicidad, de
complicidad, de amistad, era la sensación de saber que mis retadores estaban
orgullosos de haber perdido el reto.
Le había atado, le
había convertido en una marioneta cuyos apéndices se movían a mi antojo.
Había aprobado sí,
con matrícula de honor, si. Pero la satisfacción venía de saber que solo de
la relación que nos unía podíamos hacer algo así. Otra vez nuestra amiga
la complicidad.
Hace poco,
recordándolo con Al-Ándalus me dijo:
Cagoenlarazonquenosparo,
si no, ese día se lía.
Quizás algún día
vendrá la segunda parte querido Eji, no te digo más.
Lo que queda de esa
noche, es un buen recuerdo, un deseo y cuatro personas que tenía cerca a las
que puedo decir Tq.
jueves, 3 de octubre de 2013
UN "TÍMIDO" TRUHAN 3 por Látigo
PARTE 2: http://complicidadpersuasiva.blogspot.com.es/2013/07/un-timido-truhan-2-por-utopica.html
Látigo, querido, la pelota vuelve a estar en tu tejado.
¿Cómo continuarás?
Hacía ya largo rato, antes del pequeño desliz
penalizado por tu parte como "falta
personal", que trabajaba tu cuerpo con obsesivo afán. Siempre has sido
un "electrón libre", pero muy apegado a tu órbita -especialmente
cuando se te mete en la cabeza quedarte en ella- y me constaba que, para que se
produjese ese cambio al nivel de energía que desencadenaría "el
chispazo" -a esa onda a la que yo te quería conducir-, debía currármelo
mucho... sobre todo si para ello sólo podía usar mis inocentes manos aplicadas
en los territorios menos... "salvajes" de tu piel.
"Te haré el
amor con mi mente".
Eso fue lo que te dije y ahora era esclavo de mis
palabras. No bastó que embadurnara concienzuda y cariñosamente tu pie con
abundante crema tibia en una caricia... para apretarlo de repente con firmeza
entre mis dedos y sentir el crujir cansado de tus tendones y huesos que,
sinceramente, sonó mejor que un "aleluya", acompañada del suspiro
sorprendido y grato de su dueña como soprano principal.
-¡Aaaaaayyy! ¡Uuuufff!
-¡Vaya, vaya! ¡Parece que están cansados! ¡Tu trabajo
te machaca los pies, nena! ¡Espera...!
Tras el primer dulcísimo apretón de entrante, vino un
masaje con ambas manos -no muy suave pero tampoco fuerte- recorriendo tu planta
y empeine. Lo hice como quien torsiona un pan por la mitad para
partirlo, girando cada una hacia un lado distinto. Forcé los dedos hacia arriba
con la izquierda pasando con medida presión la derecha por la planta curvada y
tensa. De nuevo sonó algún leve chasquido interior que -nena, lo sé- te provocó
un escalofrío de placer.
-¡Ahora -susurré- al
contrario!. -¡En efecto, con la diestra forcé tus dedos hacia abajo
curvando aún más la delicada curva plantar, y presioné el empeine desde los
nudillos hacia el tobillo. De nuevo experimenté el leve crujir quejumbroso de
tus tendones necesitados de un poco de cariño.
Fui subiendo, tras meter entre tus deditos cada uno de
los míos abriéndote entera (un símbolo, un presagio:
"abriéndote"... mmmmm) por tu pierna, amasando los gemelos
y dibujando la forma del músculo. Vaciando, siempre vaciando -como si tuviese
un exquisito tubo de crema de tersa piel y divinas formas- hacia arriba; hacia
la ingle. Amasando el tejido muscular, acariciando las corvas con precaución si
había alguna venilla... y de ahí al muslo. ¡Te escucho respirar
acompasadamente, con los ojos cerrados! ¡Ya sé que esperas que me acerque a su
cara interna para "sacarme la tarjeta amarilla"...! ¡Pero no te doy
oportunidad! ¡Cuando adivino que estás pensando si castigar mi atrevimiento con
una llamada de advertencia, me retiro cual caracol retira sus cuernecillos a la
primera gota de lluvia...(ja,ja,ja)!. Sin embargo, adentrándome por las laderas
de tu espalda, viendo el franco abierto cuando subiste tus brazos para
apoyar tu cara en ellos, mordí tan grato anzuelo y no tardé en recibir tu
reprimenda.
- Ehhhh, ese es terreno prohibido
querido!!!!
Imaginé tu sonrisa perversa. ¡Lo estabas deseando!. Te
morías de ganas de demostrarme que va a ser un camino lleno de espinas. ¡No me
importó!. Siempre he pensado que, tras el duro y espinoso tallo, la rosa guarda
sus pétalos de aterciopelado y encendido rojo... ¡y el dulcísimo aroma de su
oculto pistilo!.
Precisamente para llegar a tu pistilo sin abrir tus
hojas, bella y espinosa rosa, me fui de tiendas una semana antes contigo en la
mente. ¡No estaba seguro de que nuestro encuentro amistoso acabase en nada, ni
yo lo forzaría, por supuesto (sabes que nunca lo fuerzo), pero un tímido
truhán debe venir preparado, por lo que de él se pudiera esperar...
Seguro que, cuando dejé momentáneamente de masajearte,
al oírme trastear dentro de mi bolsa, pensaste... "¡a ver qué
busca que te busca el loco este...!".
¿Pudiste imaginarme, entonces, sonriendo
maliciosamente como tú lo hiciste antes pero con mucha más malicia?.
LÁTIGO
Pero en cuanto sentí algo que vibraba rozando mi
cadera supe que el amigo con el que había comido Al-Andalus la semana anterior
eras tú.
El diminuto vibrador (pedidos a al-Andalus por 15,95€)
comenzó a recorrer mi cuerpo de manera disimulada, a pesar de mi protesta...
- Nino, ¿tu quieres cobrar no?
- ¿Porque? Me has permitido un masaje y no hago más
que eso, solo que ahora me ayudo con un aparatito.
- Eso no estaba en el trato Pedro, y lo sabes.
- Ni lo habías dejado fuera del trato, Lolita, y
también lo sabes. ¿Te vas a asustar porque este minúsculo aparatito roce tu piel?
- No, asustarme no es la palabra.
- Pues entonces dejare llevar.
Me deje llevar, no porque me hiciera gracia el juego,
sabia que te daría ventaja, pero no dejarme también te la habría dado, a si
que, callé, apreté mís músculos y te deje hacer.
Pero... Joder, hacías tan bien...
Intuí que habías probado el efecto del juguetito sobre
tu propio cuerpo porque sabías bien donde aplicar la fuerza, donde pasarlo
suavemente, donde hacerlo que simplemente rozase mi cuerpo...
Sobre mis caderas ejercías presión, y la vibración
llegaba a mi sexo, excitándolo a pesar de mis escuerzos por que eso no
ocurriera. Subiste por mi espalda rozando apenas mi piel, consiguiendo que se
me pusiera de gallina.
Supe que habías sonreído al verlo, era un pequeño
triunfo para ti.
Acariciaste mis costados presionando suavemente de
forma que mis pezones, sobre la arena, rozaban levemente con esta
endureciéndose.
Esos puntos son los que recuerdo yo, pero no podía
pensar como para, pasado el tiempo recordarlo con detalle, quizás tu te
acuerdes mejor y, sin duda, serás mas capaz de describir los efectos que
notabas en mi cuerpo ante tu jueguecito....
Yo solo se que, mi compostura, hasta ahora guardada,
se perdió sutilmente. No se si eso lo notaste....
UTÓPICA
Látigo, querido, la pelota vuelve a estar en tu tejado.
¿Cómo continuarás?
miércoles, 31 de julio de 2013
UN "TÍMIDO" TRUHAN 2 por Utópica
PARTE 1: http://complicidadpersuasiva.blogspot.com.es/2013/04/un-timido-truhan-por-ellatigo-y-utopica.html
- Mmmmm, de momento no vas mal, sigue por ese camino.
- Querido, siempre duermo con carita
de Ángel, es lo que soy - te digo con ese gesto de niña buena que tanto me
caracteriza y que solo hace más palpable la picardía que es inevitable en mí- a
si que, como mucho, podrás relajarme, y he de decir que no me viene mal del
todo, la verdad.
Sabía que tus intenciones eran otras,
bien lejos de simplemente ofrecerme un masaje relajante, pero no te
bastaría con un masaje y tus encantos de caballero desplegados, me conoces lo
suficiente como para saber que busco más. Siempre quiero más, y tu imaginación
y palabrería son para mí una interesante forma de juego más que tu más poderosa
arma de seducción.
Jajaja, pienso para los adentros, no
quieres hacerme el amor, claro que no, sabes que, si consigues que demos un
paso hacia el sexo, acabaremos follando apasionadamente. Pero no, eso no esta
echo para nosotros, tu y yo somos mucho más, quiero jugar y no te bastara con
tu carita simpática y tu aire de truhán para que lleguemos al sexo,
tendrás que desplegar todos tus encantos y he de decir que me intriga pensar en
lo que se de puede haber ocurrido esta vez.
Quiero
tu mente, entrar hasta el ultimo rincón de ella, y no creo que tus manos sean
suficientes para conseguirlo, has de esforzarte al máximo, tu lo sabes; igual
que yo soy consciente de que he de estar a la altura de un gran jugador, pero
se que el esfuerzo merecerá la pena.
- Mmmmm, de momento no vas mal, sigue por ese camino.
Tus manos continúan recorriendo mi
espalda mientras mi imaginación viaja hacia el último masajista que me puso las
manos encima. Sabía que tú no te atreverías a tanto, al fin y al cabo estábamos
en una concurrida playa. Pero pensar en aquel masajista, recorriendo cada
centímetro de mi piel... Recuerdo como, subiendo desde mis pies, comenzó a
aplicar un suave e inofensivo masaje, como tú dices, en mi entrepierna, y yo,
excitada por el contacto, comencé a elevar ligeramente mis nalgas, por si
quería profundizar en el masaje...
!No, he de borrar esa imagen de mi
mente, o la partida resultará demasiado fácil para ti, pero, sobre todo, para
mi, y me niego a permitir que una partida tan prometedora termine tan pronto, y
encima, con jaque mate directo.
-
Ehhhh,
ese es terreno prohibido querido!!!!
Te regaño cuando tus manos, masajeando
mi costado se acercan peligrosamente a mi pecho.
-
Querida
Lady Nudos, no es que yo sepa mucho de anatomía, pero, hasta donde yo se, esta zona
aun pertenece a la espalda; como mucho podrías acusarme de adentrarme en la
axila, pero no más.
-
Querido
Pedro, no se como se denomina en anatomía esa zona, pero si yo digo que es zona
peligrosa, es zona peligrosa.
No puedo ver tu carita simpática pero,
sin duda, estas sonriendo, pensando en que me he despistado y he bajado la
guardia, ofreciendo ventaja sobre el flanco que has de atacar, pero, como bien
sabes, las mujeres somos un tanto retorcidas y, créeme, aunque tu tampoco
puedes ver mi cara, esta vez es una sonrisa pícara, con un fuerte punto de
maldad la que la ilumina.
miércoles, 8 de febrero de 2012
MIA SERA LA VENGANZA PARTE V FINAL por Látigo continuación de LADY NUDOS
- ¿No te gustan los choquitos fritos “amore”...? –pregunté con ironía mientras mordisqueaba una de las tiras de aquel primo lejano del archiconocido calamar, pero de carne más blanca y jugosa. Estos deliciosos animalitos son oriundos de Huelva y por eso por ahí se nos conoce como “choqueros”.
- Muy ricos... –exclamas mirándome seriamente. Percibo tus sentimientos. Por un lado estás caliente... me deseas... ¡o mejor dicho, deseas que esa especie de “medio-placer” algo enfermizo... sea liberado; que se manifieste y poder disfrutar primero... y descansar después. Por el otro me estás empezando a odiar, por que me obstino molestamente en ir en contra de ese devenir natural y lógico. Piensas algo parecido a que tengo en mis manos el volante de un bólido de muchos cilindros y aún más caballos y, en vez de darle salida a toda la potencia y disfrutar los dos como potros al galope, lo tengo toda la tarde casi al ralentí..., a punto de calarse. ¡Si supieras, amor, lo que deseo, sin embargo, meter la marcha, apretar el acelerador hasta el fondo... y escapar contigo desatando todo tu poderío... quemando neumáticos hacia el lejano horizonte: el orgasmo más brutal que podamos conseguir. ¡UUUAAAUUUU!.
¡Tienes razon... al pensar –probablemente- así... pero lo que yo intento contigo es llegar a un punto en el que realmente esa potencia explote fuera de todo control a costa de contenerla... por pura y urgente necesidad! ¡Quiero llevarte al punto de la explosión ciega...! Quiero ser el modulador... o mejor: el liberador, de todo ese fuego que arde en tus entrañas y que te hace ser“diferente” a muchas otras mujeres. ¡Quiero que ardas de la pasión pura... y, de paso, que me consumas a mi en la deflagación como a una pavesa... ¡a riesgo, eso sí... de quemar el motor para siempre y que me mandes a paseo!.
Después de la tienda, fuimos camino del restaurante y, a mitad de camino, te arrastré suavemente a un portal. ¿Sería ahí donde, tras besarte apasionadamente, tras arremangarte la fina tela negra del largo vestido, entraría en ti desesperado, a la vista de posibles vecinos, tras el hueco de aquella escalera? ¡No! ¡No fue ahí! ¡Ahí fue donde metí la otra bolita en tu ya hinchado sexo y le coloqué una pesita extra de 10gr... a la argollita que quedaba fuera!. Quince gramos colgando un poco por encima de tus rodillas y dos bolas que chocaban en tu interior al caminar... y una dama encantadora a punto de asesinar a su “partenaire”, sin saber si sentirse “cachonda”, o ridícula.
Decido llevarte a un precioso pub que hay al lado del mar. Te traigo una copa y te abrazo. Tengo que prometerte que la espera merecerá la pena. Tengo que decirte cuánto te deseo, ¡cuánto placer quiero darte! ¡Necesito que me creas! ¡Necesito que tu motor no se enfríe! ¡Tenemos una carrera que afrontar...! ¡La meta será la locura...! ¡Créeme!
Me suplicas ya que haga contigo lo que tenga que hacer, por que comienzas a sentirte estúpida y yo me esfuerzo en requebrarte al oído, ¡en que el roce de mis labios en el lóbulo de tu oreja, en tu nuca, te queme como lava...!. ¡Nunca a nadie le recité como a ti entonces...! ¡A ninguna me atreví –tímido tal cuál soy- a decirle nunca las picardías que a tí te dije...! ¡Nunca a nadie hice sentir a sus espaldas un aliento más abrasador, una erección más brutal, una calentura más grande...! ¡Lo necesito nena...! ¡Necesito tener a raya todos tus caballos hasta que tu motor esté en su punto óptimo de temperatura..., por que aún te voy a apretar más las tuercas y ya me la estoy jugando!
Otro rincón oscuro, otra pesita... tras dos oportunas copas de una buena bebida... la noche avanza y el pub comienza a animarse. Está cerca el verano y la gente desea salir y disfrutar de la noche al lado del mar. Pronto será verano y aquellos lares se convertirán, cada noche, en un valle “seminal”... con el aire repleto de hormonas y una pequeña orgía repartida en cada duna de aquellas playas.
¡Ah... viva el amor...!
Comienzas a estar “chispa”... ¡y yo!. Las tres copitas que llevamos en el cuerpo, la música y la atmósfera de aquel chiringo te sientan bien y ayudan a mi propósito. Tengo suerte de que, en vez de aburrirte y enfriarte, estés cada vez más caliente y comiences a tomar la iniciativa. Has pensado que si yo me empeño en no ir más allá, tú me vas a empujar a base de ponerme hirviendo como la pita de una olla.
Comienzas a tocarme cada vez con más lascivia. ¡A llevar la batuta de nuestra sinfonía! ¡No puedes más... necesitas alcanzar el clímax o relajarte de una vez... y vas a hacerlo aunque sea arrastrándome a una de las dunas más cercanas para fo-llar-me de una vez por todas! ¡Eso si... piensas que después no querrás volver a verme ni en pintura!
Pero, amada mía... esta es una estrategia de mentes... de poderes, y tú estas ahora en el nivel que necesito.
- ¡Baila para mi...!. ¡Por favor...! –te suplico.– Necesito que vayamos a la pista y que me pongas tan caliente que me lleves al borde de la locura –suspiro.- ¡Necesito ver como contoneas tus caderas, e imaginar lo que sientes con lo que tienes dentro de tu sexo. Imaginar la calentura que experimentas moviéndote como una serpiente con ese peso extraño balanceándose entre tus piernas!.
Decides hacerlo..., ¡generosamente!: otra me habría mandado ya a la mierda... pero tú eres especial. No te asusta jugar al límite... siempre estás dispuesta a ir un poco más alla.. No eres de las que te tiras al pozo en plan suicida, pero no te da miedo sentarte sobre el brocal. ¡Te adoro por ello!
Bailas como Lilith bailaba cada noche ante Adán delante de mí. Miras mi –“paquete” abultado que da miedo. Me penetras con tus ojos ardiendo como ascuas... –¡Fóllame ya...! -me estás diciendo a gritos sin mover los labios. -¡FÓ-LLA-ME- YA, CABRÓN!.
Me pego a tí. La pista se ha llenado. Te abrazo por la espalda y te aprieto contra mi erección. Tu contoneas tu culo llevándome casi al orgasmo. Das un gritito de sorpresa y placer cuando sientes como un pequeño vibrador escondido en mi mano hace contacto en tu bajo vientre... sube por tu estómago... recorre tus senos, llega a tus pezones. La gente comienza a mirarnos. El artefacto no se ve, pero nuestra actitud llama la atención. Hay caras de indiferencia, desaprobación, curiosidad divertida y algunas hasta de excitación. ¡Pues os fastidiáis...! ¡Hoy no estáis invitados a esta fiesta!
- Voy a por dos chupitos... ¡LA ÚLTIMA COPA...!. ¡Y después...!
¿Piensas que mi capacidad de sorprenderte y de hacer que me quieras estrangular ha llegado a su límite?. ¡Que equivocada, preciosa!. Casi sentí los puñales clavados en la espalda cuando te traje de la mano hacia una de las esquinas de la pista y, en uno de los postes de la estructura que cubría el chiringuito, enganché otro de los latiguillos de nylon con un candadito... el otro extremo lo uní al hilo que circundaba tu cintura. ¡Vamos... como quien dice... te até al poste!
- ¡Tu usaste cuerdas para tenerme a tu merced...! ¿Te acuerdas? ¡Yo usaré el hilo de una araña...!. No tardaré mucho.
Te hago esperar unos cinco o seis minutos amarrada a un poste sin que te puedas escapar a menos que cortes el hilo o te hagas daño en la piel. ¡Así me vengo de aquellas deliciosas cuerdas que me ataron a mi a mi propio y dulce tormento en el pasado! ¡Mis lazos son transparentes y leves, pero muy fuertes!. Mis cuerdas son distintas de las tuyas... son más Utópicas que reales... pero pueden dejar más marcas.
Nos hemos bebido la última copa, nos hemos montado en el coche y te he llevado al mirador que hay entre El Portil y El Rompido. Dos localidades costeras de Huelva. A unos treinta metros de altura sobre el mar pasa una carretera que une ambas localidades con Huelva y hay un apeadero con espacio para aparcar unos diez coches frente a una barandilla de forja, tras la cuál, si te asomas, verás el mar y una isla (más bien un banco de arena) en forma de flecha asomando a la superficie como si se tratase de un barco.
Te hago salir del coche. Estamos debajo de una farola. No pasan muchos autos y lo hacen deprisa. Nos podrían ver, pero... ¡me importa ya un carajo que lo hagan, y a ti... también!. ¡Más morbo!
Nos asomamos a la barandilla. El panorama es precioso. La luna llena riela sobre el mar y arranca esquirlas de plata. Yo me pego contra tu trasero respingón y levanto tu vestido desde atrás. Por primera vez tengo un buen y tranquilo panorama de tu precioso culo y las pesitas colgando de tu linda vulva, hinchadita... y algo entreabierta. Aromas especiados a hembra acuden a mi rostro en un mareante “coupage” de mixturas que me excita hasta el límite. Debajo de tu falda huele a mujer, a perfume, a sexo y yo aspiro ese olor como el más convencido de los enólogos saborearía el olor del vino más caro del mundo.
- Mmmmm..... aaaaaah.
-¿Ya te has llenado la nariz...? ¿Te gusta el manjar que guardo aquí para ti, pesao? ¿Pues añádele la zanahoria... y hagamos un guiso... cabrón! ¡Que me tienes ya “mu quemá”...!
- ¡Abre un poco las piernas... antes de que te haga llegar al cielo, bombón!...
Una a una voy colgando todas las pesas de la arandelita, entre caricias dedicadas a todo tu coño primero y largos lametones después. Ahora estás por fin suspirando... para después gemir. Cuando me apetece pongo en marcha el mini-vibrador y lo acerco a una u otra de las pesas... 135 gr tirando de las bolitas hacia fuera hacen que la vibración se propague por el hilo y llegue amortiguada hacia tu ser. Tu sexo se relaja y comienza a abrirse.
Te hago que pongas una de tus piernas sobre el parachoques del coche con la falda arremangada, me coloco debajo tuya y empiezo a ofrecerte el cunnilingus más morboso de cuantos te hayan practicado nunca... (o por lo menos uno de los más raros). Tu vagina se entreabre y se cierra como si boquerara un pez... no consigo llevarte al punto que quiero... necesitas no sólo recibir placer para ponerte cachonda del todo... ¡tu necesitas darlo amor mío!
Descorro mi correa y bajo mi bragueta. Llevo tu mano a mi poya... ¡no necesitas que la invitación vaya a más...! Está a tope y parece gritar de rabia salvaje cuando se ve libre del pantalón, apareciendo ante tus ojos brillante y casi tumefacta, a punto de explotar. Podría ser una buena fruta para ser comida... ¡si fuese una fruta, claro!. A ti no te importa que no lo sea... cuando, sin preámbulos, abres la boca y la insertas en ella, “arreando” un terrible chupetón que está a punto de provocarme una inmediata eyaculación.
- ¡UUUUUuuuuuuuf!
Te afanas en hacer que mi hombría llegue casi hasta la luna. ¡Por dios que casi lo consigues! Mi excitación te lleva un escalón más alto en la tuya... lo noto por que me doy cuenta de que vas haciendo pausas y dirigiendo la mirada de reojo a tu entrepierna. Lo que tienes en ella te está provocando placer por que sientes como la vulva se te abre entera a causa del peso: quiere expulsar esos elementos extraños en ella... y tiene hambre de “otra cosa”. ¡Por fin estás a punto...!
Con tu pierna en alto, sobre el parachoques nuevamente, me vuelvo a colocar debajo tuya y aplico el vibrador directamente sobre tu clítoris, mientras con la lengua acaricio los labios menores y bufo de gusto. Tú me aprietas la cabeza contra tu sexo que chorrea dejando surcos por la cara interior de tus muslos y me regala todo su olor como la más carnal y hermosa flor del Pecado. Noto estertores. ¡Veo algo blanco que, acompasadamente junto con tus gritos asoma queriendo salir... pero sin atreverse todavía...! ¡Ahora salgo... ahora no... ahora sí...! ¡HUY..., casi...!
-¡Empújalo ya... coño...! ¡Empuja con todas tus fuerzas...!
Das un largo alarido de gusto y salen las dos pelotas en una explosión líquida que casi no provocan en mí dos cosas esa noche:
a) Un ojo morado al impactar como extraños proyectiles en mi cara...
b) Que no me ahogue con algo que no sé que sería... si orina, fluido o ambos entremezclados... pero que a mí me supo como el agua de mar cuando sales de la playa un día de verano... ¡SALADA, pero A GLORIA BENDITA!
Creo que alcanzaste un intensísimo orgasmo... un muy necesario orgasmo que te estuvo rondando muy tímidamente casi toda la tarde y noche, ofreciéndote promesas de llegar a más... pero quedándose muuuuy por debajo del placer que podría hacerte experimentar. ¡Ya era hora!, ¿a que sí?. Por fin cerraste tu mente... y abriste tus piernas... desdiciéndote de una de tus máximas preferidas:
“Cada día tengo la mente más abierta y las piernas más cerradas”
¡Un parto placentero!. Lo malo es que yo me he quedado con “aquello” más tieso que el banderín de un “corner”... pero por lo que veo en esos ojos oscuros y brillantes, tu placer no te va a dejar desaprovechar una buena erección..., rodeados como estamos de tanta belleza natural.
¡Cuidado, amigos... la gata anda suelta y a mí me encanta sentirme ratón...!
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