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domingo, 7 de abril de 2013

UN "TIMIDO" TRUHAN 1 por El_Látigo y Utópica



Este relato es una guerra de mentes; mentes retorcidas.

Látigo y Utópica se van retando a escribir una historia que, como todo lo que pueda salir de sus mentes, llega a alcanzar tintes surrealistas.










-      Me gustó el sabor de tus labios, que pena que los probara casi cuando el tren se iba.

-      Querido, yo no diría que has probado mis labios, apenas un suave beso. Si no hubieras sido tan tímido, quizás te habrías llevado algo más.



Aquellas palabras resonaban en su mente. Lo hicieron durante un largo año en el que, de cuando en cuando rememoraban ese encuentro y hacían planes para una nueva cita.

-      Tímido yo, pensaba, hasta que me dan “en to er bebe” , y tu me has dado, hermosa Lolita.



Nada mas vernos, amenizamos la charla con un café con hielo, poniéndonos al día de todas aquellas cosas que son difíciles de contar tras la frialdad de unas teclas.

Casi de forma casual, deslizas la tirita de mi vestido por mi hombro, y yo hago que no me he dado cuenta.

Se que me tienes ganitas, veremos donde nos llevan.







- ¿Así que has tenido una semana dura?

- ¡Durísima...! Este nuevo trabajo me deja agotada, pero encima sé que debo darme con un canto en los dientes. ¡Tal y como está el panorama.... buffff!.



Te miré con mi carita simpática y mi sonrisita limpia de vendedor de tres al cuarto. En realidad, debo confesar que jamás logré vender ni una aspiradora aquella vez que me dio por trabajar en el "puerta a puerta". Ineludiblemente se me daba mejor camelarme a la dueña -aunque sólo fuera, a veces, por que me pusiera la merendola por delante "por todo el morro"- que lograr la ansiada firma del contrato de venta.



-Pues eso lo puedo solucionar de mil amores -dije inocentemente. -Y la ayuda de este protector solar... a ver, a ver... ¡de... este protector solar con aloe vera y esencia de macadamia! ¡Vaya... cómo tiene que dejar esto la piel...! -guiño pícaro.



Clavaste en mí tus ojos castaños, levantando un poquillo la carita, que mantenías protegida del fuerte sol de Agosto entre tus brazos, mientras medio dormitabas boca abajo y te tostabas como una sirena sobre la ardiente arena. Me miraste entre incrédula y somnolienta.



-¡Que te crees tú que te voy a dejar que me pongas las manos encima...! ¡No me fío de tí...!



Recordé, sonriendo para mis adentros, que la vez anterior, en otra playa hacía casi un año, me habías contestado algo parecido... y un talante avieso fue avivándome las ganas de jugar. Como tu bien sueles decir... ¡JUGAR... JUGAR... JUGAR!.



-¡Mujer...! ¿Qué temes de mí? ¿Qué podría hacerte que pudiera ser malo para tí? ¡Como mínimo... dedicarte un masaje!. ¡Quién sabe... a lo mejor consigo que duermas esta noche con una sonrisa de ángel, sin tensiones ni dolores de espalda...! ¡Tal vez no se me dé mal hacer de terapeuta!

-¿Quieres llevarme al huerto de esa manera tan simple?

-Te prometo que "no te llevaré al huerto"... a menos que quieras ir tu "de motu propio".

-Bah... al final todos buscáis lo mismo. ¡Resulta aburrido!

-Te doy mi promesa de caballero, de que no me propasaré... ¡no busco propasarme ni lo necesito! -sonrisilla pícara- No te tocaré de manera ofensiva ni lasciva. ¡Será mi mente la que, a través de mis manos alcance la tuya! ¡Mis manos serán sólo el vehículo!

-¡Ya, ya...! -reíste con incredulidad. -¡Menudo cuento el tuyo...!



Para terminar de convencerte palmeé sonoramente mis manos y las froté concienzudamente -algo de teatrillo nunca está de más-. Tomé el bote y vertí sobre la palma izquierda el líquido blanco, extendiéndolo suavemente.



-Sólo quiero darte placer, por que te aprecio. ¡No tiene nada que ver con sexo, te lo juro; además... cuando algo te moleste, me detienes...! ¡Te prometo que no intentaré hacerte el amor! ¿Me da su permiso, señora?

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Quieres un masaje?.....


La vida no se mide por los momentos en que respiramos.... sino por aquellos que nos quitan la respiración.

LOCURA INESPERADA.


Era tarde y mi cliente se retrasaba, pensé que ya no llegaría, que en breve sonaría el teléfono y  cancelaría su cita, pero no, aquel puñetero ringggg, no sonaba... así que intente adelantar lo que tendría que hacer después, recogí mi pelo en la nuca quité mi ropa y me di una ducha rápida y justo cuando terminaba sonó ese ruido inesperado... era él, mi cliente... diciendo que lo sentía, que no había encontrado mi numero y que si ya era muy tarde. Iba decirle que la anulaba,pero... su voz me gustó el agua había calmado mi enfado y ya que había llamado dije que sí, que lo esperaba, que terminaba de vestirme y abría la puerta..... rápidamente coloque un tanga y la bata blanca.... Parece que el destino quería que pasara.....

Su amplia sonrisa y su nerviosismo me hizo gracia, parecía que en vez de darse un masaje iba al matadero... esas cosas me animan a dar tranquilidad y aumenta mi capacidad de poder, de saber que ese momento llevo la voz de mando... así que lo acompañe a la habitación, le dije que se desnudara tranquilo y que se tumbara en la camilla...
Yo aproveché para poner música, encender velas y dar mas calidez al ambiente y …. todo pasó... 



Ya casi caía el sol, por la ventana entraba poca claridad,  solo estaba la luz de muchas velas.... ese cuerpo caliente en mi camilla empezaba a brillar por el aceite que iba extendiendo por su cuerpo, empecé a masajear su espalda, movimientos suaves pero intensos, masajeaba sus costados circulando por toda la piel para terminar en su nuca... no se por que este masaje era diferente yo estaba poniendo mas ímpetu en él... con movimientos mas lentos que de costumbre... como queriendo que aquel desconocido sintiera el poder de las manos... le quería transmitir todo lo que siento yo con el tacto, creí verlo temblar cada vez que terminaba en el cuello... ¡¡ese temblor!!. no se como explicar... iba despertando en mi un deseo inusual, así que sin saber porque comencé a masajearle las piernas, él se extrañó... ya que el masaje no incluía las extremidades inferiores pero... tampoco dijo nada, se dejaba tocar....se dejaba hacer.... disfrutaba de aquel roce.... mis manos iban amasando toda la pierna … desde sus pies hasta sus glúteos.... una y otra vez....

Al cabo de un rato le dije que se diese la vuelta y así con su toalla por encima, sus ojos cerrados y cuerpo relajado se dejaba tocar.... el tiempo iba pasando y mi masaje iba terminando, sólo quedaban los brazos...y no hay cosa que mas me guste de un hombre... que unos brazos bien formados ... duros, tersos y fuertes como aquellos...
Coloque su brazo sobre mi hombro, postura para poder darlo… mi mano continuaba con su trabajo, pero me di cuenta de que no masajeaba, sino... tocaba de una manera distinta.... una forma especial..... mis dedos acariciaban aquella piel suave que va desde el codo hasta las axilas... solo rozaba, digo distinta porque no había movimientos de masajes ahí y fue en ese momento cuando note sus ojos fijos en los míos....
Algo ocurrió.. no se explicar, solo se que mis manos acariciaban, ¡¡ya no solo esa piel!!…mi mano derecha tocaba su abdomen haciendo círculos y metiendo los dedos bajo la toalla... y todo sin dejar de mirarnos...
Un deseo se apoderaba de mi... quite la toalla y deje libre su sexo,mis dedos recorrieron su polla excitada subiendo y bajando hasta sus testículos. Agarrando su hombría firmemente comencé a masturbarlo, mientras mi boca estaba mordiendo aquella piel de sus brazos que tanto me gustaba tocar... con pequeños mordisquitos … lentamente mi boca fue recorriendo toda esa piel hasta llegar a su pecho, haciendo círculos con mi lengua alrededor de sus pezones y continuando un placentero recorrido hasta su polla... fue ahí cuando sus ojos me perdieron, habían tomado un brillo especial, me hablaban, me gritaban a voces que no parase, que quería que continuase... lentamente mi boca fue robándole espacio a mi mano y mis labios quedaron a escasos milímetros de su sexo..... lo tenia delante de mis ojos, duro , caliente, a mil......
Mi lengua lentamente recorrió su glande, lo ensalivó, besó y sin dejar de mirarle le hice una mamada como nunca lo había hecho... llenando mi boca con aquella polla, chupándola, mordiéndola, succionandola.... quería darle todo el placer del mundo.... y poco a poco sentí como todo su cuerpo se iba poniendo rígido, tenso, sabía que se iba a correr, así que aumente mis movimientos, lo vi agarrar la camilla, cerrar los ojos y en ese momento su cuerpo exploto... salpicando todo lo que había a su alcance.... no paré hasta que sus gemidos cesaron.. hasta que sus temblores desaparecieron.....que fue cuando me miro.... sonreí, sonrió y salio de mi una risa de gran satisfacción,,, sabiendo lo que en ese anochecer había hecho gozar, con solo mis manos y mi boca.... me sentí reina, me sentí diosa ..... me sentí.... MUJER..... capaz de hacer perder toda cordura a ese hombre....

miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL PODER DE LOS SUSURROS

Lo percibí desde un primer momento, no supe si era deseo, curiosidad, admiración... pero enseguida me di cuenta de que observaba mis movimientos.
Tras bromas, risas, copas, persecuciones, bombones y hasta besos, a los dos días de nuestro primer encuentro, en una reunión de amigos, se propuso un juego; las cuerdas se convirtieron en protagonistas y nos llevaron a chocolate, lametones y más risas, hasta que se ofreció voluntaria para continuarlo.
Cuando apareció con solo un tanga, su cuerpo bien formado y deseable capto la atención de ellos, y quizás también de ellas.
A mí me ganó con su gesto pícaro, su mirada casi retadora, su boca sensual mordiendo su labio inferior y una personalidad de una sexualidad increíble.
Nos miramos a los ojos por última vez en mucho rato, solo la dije: “confía en mí, déjate llevar”
La vende los ojos, pase una cuerda de suave algodón a través de su cuello, y, sin querer roce con mi brazo su pezón. Al instante se endureció y sus labios de entreabrieron dejando escapar una profunda respiración que solo yo escuche.
A partir de ese momento, cada nudo, cada pasada de las cuerdas sobre su cuerpo llevaba un roce de nuestros cuerpos y eso la erizaba la piel.
Mis movimientos eran calmados, lentos, quería que disfrutáramos de cada instante, alargar el juego todo lo posible. El excesivo público para lo que estaba ocurriendo empezó a enmudecer, algunos pedían silencio para que nada interrumpiera la concentración de aquellas dos mujeres, o quizás eran sus percepciones las que no querían que se vieran obstaculizadas por nada.
Una de las espectadoras susurro a su vecino de sillón: “no mires su cuerpo como un objeto de deseo, míralo para percibir lo que esta sintiendo, nota su excitación”
Era verdad, cada rincón del cuerpo de aquella mujer reflejaba lo que estaba viviendo, temblaba, parecía que de puro deseo, pero con un susurro quise asegurarme de que todo estaba bien.
Mordía sus labios, quizás intentando disimular sus suspiros, que, de cuando en cuando se tornaban en pequeños jadeos.
Apretaba sus manos clavando sus uñas; buscaba mi voz, ladeaba la cabeza esperando un nuevo susurro.

Cuando su traje de cuerdas estuvo terminado, y sus manos estuvieron inmovilizadas, coloque un vibrador sobre sus nalgas; sabía lo que estaba sintiendo. Los nudos sobre su clítoris vibraban como si tuviera ahí el consolador, una fusta de juguete empezó a recorrer su cuerpo en caricias y el respondía dibujando su contacto en forma de piel erizada. Sus suspiros se hacían mas evidentes; cada vez que tiraba de las cuerdas y los nudos se clavaban en su sexo salía de su boca un jadeo, cada vez que la fusta acariciaba su cuerpo se escuchaba un suspiro.
Alguien cogió la fusta y empezó a darla pequeños azotitos en sus nalgas, otra persona alzo la voz y comenzó a introducir nuevos jugadores en nuestro juego. Me retire, no era esa mi idea. Comencé a observar en la distancia y vi como su cuerpo perdía la rigidez, como su piel dejo de estar erizada. Yo era la única conductora de su deseo, la había pedido que confiará en mi y mi ausencia la volvió a la realidad de una estancia llena de gente de la que creo había sido capaz de olvidarse. Volví junto a ella, de nuevo la roce, de nuevo la hable al oído. Volvimos a taparla los ojos y volvió a sentir como nunca.
Ya no eran solo mis manos las que acariciaban su cuerpo y, sin embargo, era capaz de distinguirías entre todas. El juego volvió a convertirse en pura sutileza y morbo, las manos apenas la rozaban la espalda y una lengua recorría sus ingles sin más interés que ayudarme a llevarla al éxtasis.
Mis susurros volvieron a meterle en nuestro juego y eran su piel y sus pequeños jadeos lo que mostró a los allí presentes que así era.
Todos eran meros espectadores; hasta las manos que la tocaban. Solo ella, y yo como conductora de su excitación y sus deseos.
Los jadeos empezaron a ser más fuertes, las cuerdas sobre su sexo se tensaban cada vez mas, su clítoris era invadido de manera mas fuerte y constante por las cuerdas vibrando, la voz en su oído la pedía más, más jadeos, mas sentir, más sensualidad... A estas alturas la reclamaba un orgasmo, ella lo necesitaba y yo quería saber si tenía ese poder.
Su respiración agitada, casi gritos de placer, ella y yo, quizás mas manos, quizás mas gente, pero solas ella y yo.
El orgasmo llegaba, los espectadores enmudecieron, solo se escuchaba su sexualidad en pleno apogeo, solo se veía como sentía su cuerpo, solo mis susurros la guiaban, ya llega, "quiero que te corras, quiero que me regales tu orgasmo" alguien alzo la voz y se rompió la magia. Supe que no seria capaz de volver a llevarla donde había estado, al borde del orgasmo, pero se quedo tan próximo que muchos de los presentes pensaron que había ocurrido, otra vez será, te lo prometo.
Unas palabras salieron de su boca: “no tendrás Madrid para esconderte”La conteste: “No me esconderé, solo tienes que buscarme para encontrarme y me veras preparada con una cuerda”

Creo que pocas veces los allí presentes hemos visto a una persona tan entregada a sentir como lo estaba ella, pocas veces  hemos sido capaces de sentir a través de los demás como ese día.
Nunca antes habíamos visto tan claramente las reacciones de un cuerpo ante el deseo.
Yo nunca antes había sentido tanto poder sobre un cuerpo y sobre el deseo de otra persona y he de confesar que me dio miedo.
Vimos sentir como nunca y eso solo hemos de agradecérselo a una persona libre de prejuicios, entregada a sentir, a vivir y a regalar a los demás como ella.
GRACIAS, me regalaste una de las experiencias mas excitantes y morbosas de mi vida y, lo mejor de ello, es que no había nada puramente sexual en el momento.
Gracias, gracias, gracias... Nunca me cansare de dártelas
Besos






P.D.: Magda, la protagonista de esta historia, considera que ella solo fue el material que Elia y Rachel como fotógrafas y yo como “maestra de ceremonias” utilizamos para expresar las sensaciones.
Querida Magda, hasta el mejor escultor, es un incapaz de crear su obra sin una buena madera que tallar, y no te olvides nunca que nosotras tres somos simples aprendices que esculpimos torpemente, eso sí, sobre el mejor material.

P.D: Las fotos son reales, Gracias, Elia, Rachel por saber plasmar tan bien ese mágico momento