El ambiente sorbido del local solo hacia que incrementar la pasión, y los muchos amigos que esa noche estaban en el local, solo ayudaba a desesperar a los amantes, deseosos de encontrarse cuerpo con cuerpo…
Ella, consiguió escaparse y haciéndole un gesto con los ojos le indicó que la siguiera.
Fue sola hacia una de las camas, desnudándome tranquilamente; sabía que tendría tiempo antes de que su amante consiguiera desprenderse de sus amigos e ir en su búsqueda.
Intuyéndole cerca, la fiera agazapada, esperaba ansiosa saltar sobre su presa,
Cuando estuvo a la vista, una sonrisa iluminó su rostro, con una mezcla de deseo contenido y picardía; el, una vez la tuvo en su campo visual, sonrió, pensando como conseguir desatar totalmente a la fiera que, bien sabía le esperaba.
Era rebelde a si que, quizás bastara enseñar su arma para que se revelara y se retorciera ante aquello que consideraría una lucha de poder.
Así ocurrió, cuando la vio, lo mas voraz de aquella pequeña fiera salio a la luz, arañó, mordió, estuvo jugando con el arma de aquel cazador, estuvo jugando con el cazador, hasta que este, se cansó de la fierecilla, y decidió besarla, entonces, aquella fiera callo rendida entre sus tupidas redes, tejidas en el deseo, la pasión y el morbo, pero, sobre todo, entre la confianza, la complicidad, la sinceridad y el mutuo cariño.
POR UTOPICA